¿Libertad religiosa en Estados Unidos?






 

Permítanme comenzar con una cita del ahora Beato Juan Pablo II, Magno:

“…el aborto y la eutanasia son crímenes que ninguna ley humana puede pretender legitimar. Leyes de este tipo no sólo no crean ninguna obligación de conciencia, sino que, por el contrario, establecen una grave y precisa obligación de oponerse a ellas mediante la objeción de conciencia. Desde los orígenes de la Iglesia, la predicación apostólica inculcó a los cristianos el deber de obedecer a las autoridades públicas legítimamente constituidas (cf. Rm 13, 1-7, 1 P 2, 13-14), pero al mismo tiempo enseñó firmemente que « hay que obedecer a Dios antes que a los hombres » (Hch 5, 29). Ya en el Antiguo Testamento, precisamente en relación a las amenazas contra la vida, encontramos un ejemplo significativo de resistencia a la orden injusta de la autoridad. Las comadronas de los hebreos se opusieron al faraón, que había ordenado matar a todo recién nacido varón. Ellas « no hicieron lo que les había mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los niños » (Ex 1, 17). Pero es necesario señalar el motivo profundo de su comportamiento: « Las parteras temían a Dios » (ivi). Es precisamente de la obediencia a Dios —a quien sólo se debe aquel temor que es reconocimiento de su absoluta soberanía— de donde nacen la fuerza y el valor para resistir a las leyes injustas de los hombres. Es la fuerza y el valor de quien está dispuesto incluso a ir a prisión o a morir a espada, en la certeza de que « aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos » (Ap 13, 10).

En el caso pues de una ley intrínsecamente injusta, como es la que admite el aborto o la eutanasia, nunca es lícito someterse a ella, « ni participar en una campaña de opinión a favor de una ley semejante, ni darle el sufragio del propio voto ». “ Evangelio de la Vida 73

La administración del actual presidente de Los Estados Unidos ha decidido obligar a los proveedores de seguros de salud incluir la esterilización, los contraceptivos y la píldora del día después que tiene efectos abortivos.  Lo que se traduce en una obligación a pagar por algo que viola nuestra conciencia.

Esta medida implica que hospitales católicos, diócesis, y otras organizaciones cristianas en general están obligados también a aplicar esta medida.  Esto es una clara violación de la libertad religiosa.  En ocasiones se cree que la libertad religiosa solamente se refiere a la capacidad de elegir a cuál iglesia pertenecer y el lugar a donde ir a alabar a Dios, pero la libertad religiosa es mucho más que eso, se trata, de manera especial, de poder expresar con libertad las propias convicciones que emanan de nuestra fe en nuestro vivir de cada día.

El Cardenal designado, Timothy Dolan, presidente de la Conferencia Episcopal Estadounidense, en un video ha dicho con mucha claridad que esto es una clara violación de la libertad religiosa, incluso ha hecho referencia a la reciente decisión de la corte suprema de Justicia que ha reafirmado el derecho que le asiste a las Iglesias para decidir a quiénes contrata para trabajar en las organizaciones relacionadas con ellas.  En la misma página hay un enlace para escribir a los miembros del congreso sobre esta medida.  Invitamos a nuestros lectores a responder cuanto antes a este llamado  (Fuente: http://usccb.org/issues-and-action/religious-liberty/conscience-protection/index.cfm)

En noviembre será una buena oportunidad para expresar con el voto la elección de candidatos que hagan todo lo posible para proteger las vidas de sus ciudadanos, y no elegir a los que apoyan la matanza de sus ciudadanos más indefensos.

Hemos creado dos páginas webs con la información referida a la responsabilidad política de los cristianos, una en español y otra en inglés:  www.responsabilidadpolitica.org y www.politicalresponsibility.com , ahí encontrarán más información sobre cómo ser responsables como cristianos en la política, y así defender y promocionar nuestros valores cristianos en la vida social.

 

 P. Victor Salomón

Director Internacional

Sacerdotes Por la Vida

Leave a Comment

*