Luz y fuerza de Dios






“Es sobre todo, cuando las familias se dedican a criar a sus hijos, que se  lleva a cabalidad la misión de proclamar el Evangelio de la Vida…La familia  celebra el Evangelio de la Vida a través de la oración diaria, de manera  individual o en familia. La familia ora para glorificar y dar gracias a Dios por  el obsequio de la vida, y ruega por que la Luz y Fuerza de Dios, le sean  otorgadas a las familias en tiempos de dificultades y sufrimientos sin perder la  esperanza. Sin embargo, la celebración que da sentido a cualquier forma de  oración y adoración se encuentra en el diario vivir de las familias que están  unidas, y viven sus vidas con amor y entrega el uno al otro. (Su Santidad Juan  Pablo II: El Evangelio de la Vida, n.92-93)

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