No más silencio






(Marcha por la Vida el 22 de Enero del 2010 en Washington DC  USA.  A la izquierda Janet Morana, Cofundadora de la Campaña No Más Silencio, el P Frank Pavone, Director Nacional de Sacerdotes por la Vida,  la actriz Jennifer O’Neill y Georgette Forney Cofundadora de la Campaña no más Silencio)

Una de las razones por las cuales el holocausto nazi logró exterminar millares de vidas humanas fue por el secreto con el cual se mantuvo, incluso, para los mismos familiares de los militares que estuvieron asignados a diverso nivel en los campos de concentración.  A todos ellos les exigieron que fueran “extremadamente discretos” sobre lo que pasaba en aquellos campos de la muerte.

Más de 50 años después otro holocausto está aconteciendo.  Un holocausto aún más perverso que el nazi por la información científica que hoy conocemos sobre el comienzo de la vida humana,  y la condición más indefensa de los seres humanos objetos de este genocidio.   El secreto, en el caso del aborto, se refiere principalmente a que no se conoce “propiamente lo que es un aborto”,  lo dramático de sus consecuencias  a todo nivel y las estadísticas de este genocidio.   Se quieren, pues, esconder los números escalofriantes, los procedimientos que asesinan a los bebés y los traumas que dejan en las madres, madres éstas, en no pocas ocasiones, dramáticamente inducidas  “culturalmente” a atentar contra la vida de sus propio hijos, llegando al máximo de la perversión de hacerlo legalmente y hasta publicitar la matanza.  Ni los nazis se atrevieron a tanto, ya que la propaganda nazi publicitó los  campos de concentración  como “hoteles” con todos los servicios para los prisioneros,  aunque hoy sabemos todo lo que pasó ahí.   Las fábricas de aborto  se “publicitan” con el mayor descaro y, en algunos lugares,  hasta “protegidos” por la ley.  Juzgue, querido lector,  por usted mismo viendo en el siguiente enlace  en donde podrá observar algunos anuncios en un periódico de un barrio hispano de New York City.   http://www.priestsforlife.org/spanish/blog/index.php/120 Nuestra conciencia nos llama a desvelarlo.  Más de 50 millones de abortos provocados anualmente en el mundo –sin contar los producidos por métodos anticonceptivos-, si amigo lector, leyó usted bien, más de 50 millones de abortos al año configura un holocausto sin paralelo en la historia de la humanidad.

“No más silencio” es un ministerio asociado a Sacerdotes por la Vida en la cual hombres y mujeres de diferentes razas y religiones, de diversos partidos políticos y profesiones, dan un testimonio público de cómo el aborto ha afectado sus vidas.  Son testimonios vivos  que ayudan no solamente a sensibilizar la opinión pública sino, de manera especial, a los jueces y políticos que pueden de manera decisiva influir en la protección de la vida de los bebés por nacer.

La campaña tiene muchas formas de actuar comenzando por el registro individual que engrosa la lista para presentar como evidencia frente a las cortes.  Otra forma es el testimonio público que los miembros pueden dar frente a diversas audiencias, desde el sencillo salón de clases, pasando por  concentraciones masivas hasta llegar al foro de los medios de comunicación a todo nivel.  Más información la puede encontrar en este enlace  www.camapananomassilencio.org

Más del 50% de las fábricas de abortos en los Estados Unidos están ubicadas en áreas pobres en donde viven las minorías afroamericana e hispana.  La Dra Alveda King, sobrina de Martin Luther King Jr., quien es nuestra Directora de Apostolado Afroamericano en Sacerdotes por la Vida, ha declarado: “Jesús nos ha llamado a amar a los pobres, no a matarlos”.  Y tiene toda la razón.  La Madre Teresa de Calcuta nos enseñó que el extremo de los más pobres entre los pobres son los bebés por nacer.  Jesús nos llama a amarnos los unos a los otros como Él nos amó, de manera preferencial a los más pobres.

Todos los cristianos y los hombres de buena voluntad estamos  llamados a apoyar esta campaña con nuestra oración, pero además de forma activa dándole promoción a todo nivel.  En la medida que consigamos más testimonios escritos y grabados en formato de audio y de video, en esa medida estaremos acumulando más evidencia para que ayuden a derogar las leyes de muerte que existen en varios países, y proteger los sistemas legales de los países en los cuales  el aborto está penalizado.

Los Estados Unidos ayudaron a terminar con el Holocausto nazi y documentaron todo lo ocurrido como prevención para las próximas generaciones.  Lamentablemente en el holocausto del aborto es otra la realidad.  Solamente en los Estados Unidos son exterminados más de 3.500 bebés por día, de los cuales más de 800 son de origen hispano.  Además, los Estados Unidos tienen actualmente la política de   “exportación” de este Holocausto más allá de sus fronteras.  Ésta será algún día recordada como una etapa muy oscura de su historia.   Trabajemos juntos en la construcción de la Cultura de la Vida.

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