Domingo Sacerdotal

October 19th, 2012





 

El Domingo Sacerdotal es el último domingo de octubre, es un día en los Estados Unidos, dedicado a honrar el sacerdocio. Es un día para reflexionar y reafirmar el papel del sacerdocio en la vida de la Iglesia, como un elemento central.

Para observar esta celebración, los Sacerdotes por la Vida los invitan a unirse a una Novena por los Sacerdotes. Para esto puede hacer la oración que aparece a continuación.

También los invitamos a que nos manden los nombres de los sacerdotes que quieran que incluyamos en nuestras intenciones, al igual que algunas historias interesantes sobre sus sacerdotes. ¿Quiénes son los sacerdotes que ustedes quieren que nosotros conozcamos y cuáles son las cosas que han hecho para mostrar la verdad y la compasión de Cristo, el Buen Pastor?

El Domingo Sacerdotal es coordinado por USA Council of Serra International, una organización de hombres y mujeres laicos cuya misión es apadrinar y afirmar vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa en los Estados Unidos.

Novena para el Sacerdocio

Padre, Tú enviaste a tu Hijo Jesucristo Para ser nuestro Sumo Sacerdote, Y nos diste el regalo del sacerdocio Para continuar su trabajo salvífico. Bendice a nuestros sacerdotes, y danos más. Hazlos santos.

Fortalécelos para que proclamen el Evangelio de la Vida, Y para que defiendan los derechos de todos, Especialmente los de los no nacidos. Lleva, a tus sacerdotes y a tu pueblo A la vida que nunca termina.

Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

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Se busca ayuda: Sacerdotes y Hermanos por la Vida

October 8th, 2012





El cardenal John O’Connor presentó la idea de constituir una  comunidad de mujeres dedicadas especialmente a promover la santidad de la vida  en un artículo que escribió con el título: “Se busca ayuda: Hermanas de la  Vida.” (Help Wanted: Sisters of Life) Recibió cientos de respuestas. El 1 de  junio de 1991, ocho mujeres ingresaron en la nueva comunidad fundada. Hoy tienen  más de 45 miembros y varios conventos en el área de Nueva York.

Entre tanto, Priests for Life ha ayudado a fortalecer a los  sacerdotes en el trabajo pro-vida, mientras conservan sus propias asignaciones,  y continuará haciéndolo.

Pero ¿no es este el momento de dar un paso más adelante y  crear una comunidad en la que sacerdotes y seminaristas puedan dedicar  completamente su vida íntegra a la defensa de la vida?

Ser pro-vida no es un pasatiempo. Es una vocación. En  primer lugar es un aspecto de nuestra vocación humana y un elemento fundacional  de nuestra vocación como cristianos. Por estas razones, es también parte  integral del sacerdocio. Todos estamos llamados a vivir este aspecto de nuestras  vocaciones de una u otra manera, muchos lo hacen dedicando tiempo a distintas  actividades y oraciones pro-vida.

En la Iglesia existen comunidades que se concentran en un  aspecto particular de la vocación cristiana, con el objeto de fortalecer al  resto de nosotros en fidelidad a esa dimensión evangélica. Así, por ejemplo, las Hermanas de la Caridad se concentran en el servicio a los necesitados y  vulnerables del mundo. No son las únicas que están llamadas a la caridad, pero  su existencia nos recuerda ese llamado común a todos. Igualmente, los Sacerdotes  Sacramentinos no son los únicos que adoran el Santísimo Sacramento, pero su  énfasis en este aspecto de nuestra fe nos alienta a que adoremos el Santísimo  con mayor fervor.

Lo mismo ocurre con una comunidad dedicada a la vida. El Papa  Juan Pablo II ha dicho que “la defensa y la promoción de la vida no son  monopolio de nadie, sino deber y responsabilidad de todos.” (Evangelium  Vitae, 91) Por lo tanto, el propósito de una comunidad de este tipo no es decir:  “Nosotros nos encargamos de hacer el trabajo pro-vida, el resto de Uds. no tiene  que preocuparse de ello.” De hecho el propósito de esta comunidad sería  exactamente opuesto: ¡hacer un llamado a toda la Iglesia a darle a la defensa de  la vida la prioridad que requiere, en todo nivel de la vida y el ministerio de  la Iglesia!

Algunos se preguntarán por que, dada la escasez de sacerdotes,  los “distraemos” de su tarea específica. La respuesta es que el movimiento  pro-vida es precisamente fuente de muchas vocaciones nuevas. Muchos se acercarán  al sacerdocio precisamente porque existe una comunidad pro-vida. Esta  comunidad serviría a las parroquias de todo el país.

Estoy convencido que ha llegado el momento. Me he reunido con  muchos jóvenes de todo el país que están dispuestos a dedicar su vida a sus  hermanos y hermanas por nacer. Por eso, yo también lanzo esta llamada. “Se busca  ayuda.” Los que estén interesados contáctenme a vocations@priestsforlife.org.

 

P. Frank Pavone

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Para vivir el Año de la Fe

October 3rd, 2012





El próximo 11 de octubre comenzará la celebración del Año de la Fe, convocado por Su Santidad Benedicto XVI como una invitación para la renovación de la fe en cada uno de los bautizados y, de esta forma, signifique una renovación para toda la Iglesia y sus instituciones de servicio en el Amor.

El Papa eligió el 11 de octubre para comenzar el año de la Fe porque en esta fecha coinciden dos aniversarios fundamentales en la Vida de la Iglesia.  El primero es el 50 aniversario de la convocatoria del Concilio Vaticano II realizado por el Beato Juan XXIII.   El segundo es el 20 aniversario de la publicación del Catecismo Universal de la Iglesia Católica, por otro beato: el Papa Juan Pablo II.

Por ello un compromiso fundamental durante este año de la fe consiste en estudiar los documentos del Vaticano II y el Catecismo de la Iglesia Católica, respecto este último una opción sería estudiar el Compendio del Catecismo.  Estos forman parte de lo que la Iglesia considera los “textos fundamentales”.  Los pueden leer en www.vatican.va, la página oficial del Papa.

Estos dos acontecimientos son muy importantes porque ambos tienen un objetivo común, ayudarnos  a vivir con pasión el bautismo en el momento histórico que nos ha tocado vivir.  Solía repetir mi profesor de Historia de la Iglesia, el P Rafael Cartaya , “la historia de la Iglesia es la historia de los Santos”.  Es la historia de las mujeres y de los hombres que viven el Evangelio radicalmente en el momento histórico y en las circunstancias que les tocó vivir.  En este sentido la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos nos anima a meditar en sus vidas, como uno de los recursos para la renovación de nuestra fe.

Existen muchas formas de celebrar el Año de la Fe en los diversos niveles eclesiales, desde el nivel de la Iglesia Universal en el Vaticano, pasando por las conferencias episcopales, congregaciones religiosas, diócesis y parroquias, movimientos eclesiales, centros educativos, de la salud, hasta llegar a la Iglesia Doméstica que es la familia y a cada uno de nosotros como bautizados.

Desde los Estados Unidos nuestra celebración estará marcada por un acontecimiento especial, se trata del 40 aniversario, el 22 de enero del 2013, de la legalización del asesinato de personas no nacidas por el aborto, que a la fecha ha cobrado más de 54 millones vidas.

El principal objetivo del  Papa Benedicto XVI para convocar el año de la Fe es: “el encuentro con Jesucristo y la belleza de la fe en Él”, todo debe, pues, estar encaminado a este encuentro.

Recuerdo, cuando era seminarista, que una vez nos visitó Mons. Cipriano Calderón, un obispo miembro de nuestra Hermandad de Operarios y que servía entonces a la Iglesia para ayudar al Papa Juan Pablo II en la elección de los obispos, especialmente para América.  Él ya está en el cielo.  Recuerdo, como si fuera ahora, una homilía en la cual nos compartió las tres principales formas en crecer en la Fe en Jesús.

  1. De rodillas. Pidiéndoselo a Jesús en la oración.  “Señor creo pero aumenta mi fe”.
  2. Los Sacramentos. El encuentro con Jesús en los Sacramentos, especialmente en la Eucaristía y,
  3. La práctica de la caridad.  Encontrar a Jesús en el prójimo, de manera especial en los más pobres.

Yo voy a retomar esta enseñanza de Mons. Cipriano y voy a actualizar al momento actual haciendo una propuesta para vivir hoy el Año de la Fe.

  1. Sugiero que cada uno de nosotros elijamos una jaculatoria para pedir a tiempo y a destiempo el aumento de nuestra Fe en Dios durante este año.  Por ejemplo, yo seguiré orando mi preferida que dirijo al Padre. “Padre aumenta mi confianza en ti”.
  2. Lo segundo es aumentar la frecuencia para recibir a Jesús Sacramentado en nuestros corazones.  Ojalá que la mayoría de quienes me leen puedan organizar sus vidas para tener en el primer lugar la celebración Eucarística.
  3. Y, tercero, y aquí uno el Año de la Fe al 40 aniversario del comienzo del holocausto masivo del aborto, les propongo hacer un compromiso de amar afectiva y efectivamente a Jesús en los no nacidos, buscando formas concretas de realizar el apostolado por la Vida.

Es también una maravillosa oportunidad para leer nuevamente la Encíclica Profética “Evangelio de la Vida” escrita por el Beato Juan Pablo II.

Personalmente yo voy a organizarme porque  quiero leer nuevamente los documentos del Vaticano II.  El Vaticano ha anunciado que se dará a conocer el 11 de octubre un documental sobre el Vaticano II.  Yo lo estoy esperando con ansias para compartilo con todos ustedes.

Además de estos tres puntos tal como les citaba a mi profesor de la Iglesia.  Este año es una oportunidad muy especial para comprometernos a conocer la Vida de, al menos, 12 santos.  Uno por mes comenzando por los santos canonizados de sus países.  Si aún no han sido canonizados elijan sus santos favoritos y lean una nueva biografía o un escrito que no conozcan aún.

Todos estamos llamados a ser santos, viviendo, como ellos, el Evangelio en el momento histórico y en las circunstancias que nos ha tocado vivir nuestra peregrinación hacia la Casa del Padre.

Una propuesta comunitaria pro vida para vivir el año de la Fe se las presentaré en un anexo.

 

ANEXO

Propuesta Celebración Comunitaria Pro Vida del Año de la Fe

Una verdadera renovación de la fe necesariamente desemboca en una vivencia más radical del Amor al prójimo, especialmente a los más pobres.

Esta es tan solamente una de las muchas formas comunitarias en las cuales podemos vivir este Año de la Fe.

La propuesta consiste en que cada iglesia adoptemos un Centro de Ayuda a la mujer embarazada en donde exista, u organizarse para fundar uno en donde no lo haya.

Esta adopción no sería solamente en un papel, moralmente o de deseo, sino de una manera muy concreta, nos estaríamos refiriendo a una estrecha relación de padrinazgo con el Centro de Ayuda a la Mujer Embarazada. Permítanme explicarles cómo.

Comencemos por los sitios en donde ya exista un centro de ayuda a la mujer embarazada.

Lo obvio es conocer a los responsables del centro y hacerles saber que cuentan con el apoyo de la Iglesia.

Este apoyo comenzaría por una campaña permanente de oración por quienes trabajan en estos centros y están a diario en el frente de batalla con el diablo, para arrebatarle a esa madre con su hijo que se siente atrapada y que cree que su única salida es matar a su hijo y, con él, crear una herida profunda en su corazón y en el Cuerpo de la Iglesia.

Por otro lado, se trataría de asegurar el funcionamiento del centro, organizando campañas para su apoyo financiero.

La comunidad cristina tiene que ser solidaria con esta causa, dada la urgencia por la amenaza masiva de la vida de los bebés no nacidos. No hacerlo es una omisión grave como comunidad cristiana.

Me sentí muy feliz cuando viajé a Colombia, y pude visitar en la Arquidiócesis de Bogotá un centro de ayuda a la mujer embarazada apoyado directamente por una parroquia (incluso funcionaba dentro de las instalaciones parroquiales); otro centro estaba siendo apoyado directamente por una congregación religiosa. Son un ejemplo a seguir.

Ningún centro de ayuda a la mujer embarazada debería cerrar sus puertas por falta de apoyo económico. Los cristianos tenemos que sostenerlos como parte esencial de la promoción humana, que es fundamental en el mensaje evangélico de Jesús. Jesús nos lo enseñó: “lo que hicieron a uno de estos los más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25 40)

Este apoyo no solamente tiene que ser con dinero, sino también con campañas de recolección de ropa y de alimentos para bebés; y la ofrenda de tiempo como voluntarios trabajando directamente por turnos en estos centros.

En segundo lugar, consideremos el caso donde no exista aún un centro de ayuda a la mujer embarazada.

La propuesta es organizarse para fundar un centro, que podría estar a cargo de un equipo ecuménico parroquial, diocesano y/o nacional. Recuerdo con mucho cariño que en mi Venezuela natal, cuando el tema del SIDA se extendió, las denominaciones cristianas hicieron un esfuerzo ecuménico para atender a aquella necesidad.

Nuestros dos principales objetivos generales tendrían que ser.

¡Qué no haya una diócesis sin, al menos, un centro de ayuda a la mujer embarazada!

¡Que toda mujer embarazada en dificultad sepa que hay una ayuda disponible para ella y su bebé

¿Aceptan el reto para este Año de la Fe? Porque recordemos el dicho de San Crisóstomo: “Solamente cree de verdad, el que practica lo que creee”

 

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El Rosario

September 27th, 2012





El Rosario es sin duda una de las mayores  devociones en la historia en ser acogida por la Iglesia. Y es una devoción muy acogida por el movimiento pro-vida. Esto es así por buenas razones, en el Ave María alabamos a una madre, y adoramos al fruto de su vientre. ¡Nuestra salvación comenzó porque una madre dijo sí a la vida que llevaba dentro!  En el rosario, también decimos: “Ruega por nosotros pecadores.”. No señalamos con el dedo a los demás, sino, más bien, a nosotros mismos. Sabemos del pecado que hay en el mundo, pero empezamos por arrepentirnos del pecado dentro de nosotros. El movimiento pro-vida es de hecho un movimiento de arrepentimiento, de admitir que no hemos hecho lo suficiente. Esa es la mejor manera de reconstruir la cultura de la vida.

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Un derecho internacional a vivir

September 21st, 2012





Los defensores del aborto quieren más que mantener intacto Roe vs. Wade. Ellos quieren establecer un derecho internacional a abortar, impuesto a nivel internacional, y primordialmente la decisión de las naciones individuales a proteger sus propios niños antes de nacer.

Pero, como siempre, estas personas no sólo están equivocadas, sino completamente al revés. El derecho internacional que tiene que ser proclamado y protegido es el derecho a la vida.

Y de hecho hay unos pasos que han sido dados en esta dirección. Necesitamos conocer, clarificar y fortalecer, y construir sobre esos pasos.

Después de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, las personas en todo el mundo se dieron cuenta que mientras las naciones individuales tienen el deber de proteger a sus ciudadanos, tal protección nacional no era siempre suficiente. ¿Qué pasa si los líderes de la nación se ponen en contra de algunas de sus personas? ¿Sobre quién cae la responsabilidad de intervenir? ¿A quién responden esos líderes y esas naciones?

La razón por la que hay necesidad de un cuerpo internacional para reconocer y proteger los derechos humanos básicos – los cuales las naciones individuales no pueden ni dar ni quitar – llevó al desarrollo de las Naciones Unidas.

La Carta de la ONU (1945) afirma que su propósito es

“reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana”

En tres años, esta institución publicó la Declaración Universal de Derechos Humanos, afirmando que

“el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana es el fundamento de la libertad, la justicia y la paz en el mundo.”

Por otra parte, el artículo 3 de la Declaración señala,“Toda persona tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”

y el Artículo 6 establece que, “Toda persona, ante la ley, y en cualquier lugar, tiene derecho al reconocimiento.”

Estas palabras son verdaderas, pero para que tengan la fuerza requerida, estaba claro que se necesitaba algo más que una proclamación. La substancia de la Declaración Universal se puso tanto en forma legal dura como en un tratado internacional, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP, 1966), sobre el cual más de 160 naciones han firmado. Este Tratado establece en el artículo 26, “Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a la misma protección ante la ley.”

Además, en 1959, se publicó una Declaración sobre los Derechos del Niño en la que se declaró

 “…el niño, por razón de su inmadurez física y mental, necesita especial protección y cuidado, incluyendo una protección legal apropiada, tanto antes como después del nacimiento,”

Esto también fue incorporado a un tratado, La Convención de los Derechos del Niño (1989), la cual declara en su Artículo 6,

“Los Partidos de los Estados reconocen que cada niño tiene el derecho inherente a vivir.”

Para nosotros en el movimiento pro-vida, los próximos pasos son obvios. El lenguaje de estas declaraciones y tratados necesita ser llevado a su conclusión consistente y lógica. La violencia del aborto, la cual niega el derecho del niño a vivir y lo mata, es de hecho prohibido por el lenguaje de estos documentos.

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Diez Años Después: Otro Llamado a Trabajar a Pleno Tiempo por la Vida

September 20th, 2012





El general George S. Patton, Junior, en su ensayo del 1926 titulado “El Secreto de la Victoria”, escribió:   “El secreto de la victoria no se halla por completo en el conocimiento.  Acecha invisible en esta chispa revitalizadora, intangible, y sin embargo tan evidente como el relámpago – el alma guerrera.  La determinación inconmovible de adquirir el alma guerrera, y entonces conquistar o perecer con honor: ése el es el secreto de la victoria”.

No puedo contar cuantas “almas guerreras” he conocido a lo largo del país en el movimiento por la vida.  Pienso en la anciana que no podía caminar, y sin embargo, aún confinada a su silla de ruedas y luchando contra el cancer, insistía en acudir regularmente a rezar ante el molino de abortos; pienso en toda la gente joven que se muda a lugares desconocidos en el país y, por escaso salario o sin salario alguno, emprenden a tiempo completo la labor por la vida.

La litanía puede seguir y seguir.

Hay gente que vislumbra el horrible problema del aborto, cuán entroncado está en nuestra sociedad, y pretenden que no se puede hacer nada.  A fin de cuentas, o no se comprometen en la batalla, o se comprometen en ésta como un “pasatiempo”, como algo a lo que se le puede prestar algunos momentos cuando las cosas “más importantes” no consumen nuestra atención.

La otra respuesta ante el aborto es la de transformarse en un “alma guerrera”.  Aunque esto no es “fanatismo”, sí es una dedicación total, al punto de aceptar el ofrecer la vida por la causa.

Hace diez años, justo tras la tragedia del once de septiembre, prediqué un sermón en EWTN, y voy a repetirlo este mes.  Dije lo siguiente:

La cuestión fundamental de nuestros días es la santidad de la vida.  Estamos en guerra, y esta guerra cala hasta la médula de nuestra fe.  Hay una división aquí entre aquellos absolutamente dispuestos a defender la santidad de la vida y aquellos que no lo están.

Quiero decirles a ustedes hoy, ahora, que es tiempo que la gente abandone sus profesiones, es tiempo que los estudiantes dejen sus universidades, es tiempo que la gente se una y se dedique a pleno tiempo a terminar con el desastre que continúa entre nosotros día tras día – la matanza de niños inocentes.  Es tiempo que nos dediquemos a tiempo completo a acabar con esto.

Hay tanta gente que dice, “Ésta es la cuestión más importante”. Pero ¿dónde está la gente que haga el trabajo?  ¿Dónde está el dinero para financiar los proyectos por la vida?  Una respetada institución le dijo recientemente a otra organización por la vida lo siguiente:  “Ustedes han quedado solos – no tenemos suficiente personal, no tenemos suficiente financiamiento”.

Me siento como Elías al decir, ¿por qué estamos a horcajadas sobre la verja, cuál es el problema aquí?   Tenemos que unirnos todos.  Ahora mismo estoy llamando a todos a quienes llegue el sonido de mi voz.  Si ustedes sienten en su corazón el llamado a dedicarse a tiempo completo a terminar con la tragedia del aborto, hagan contacto conmigo.  Aquí estamos forjando  un ejército.

Es tiempo de actuar y de dar nuestras mismas vidas por nuestros hermanos y hermanas que aún no han nacido, que esperan por nacer.

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Votación Práctica

September 17th, 2012





 

Las encuestas muestran que, en el año 2000 entre aquellos que se denominan cristianos, sólamente el 50 % estaba registrado para votar. El día de la elección, sólo la mitad de los cristianos que estaban registrados se presentaron a votar. El voto cristiano ha declinado un 10 % desde 1994.

Después nos sentamos y nos preguntamos por que las políticas de nuestro país son cada vez menos cristianas. Y recuerde, algunas elecciones se ganaron por 90 votos. Una sola congregación y los esfuerzos de un solo párroco podrían haber marcado la diferencia.

Una de las razones por la que algunos cristianos no votan, es porque se lo dicen sus líderes. Algunos cristianos piensan que es más justo no votar cuando la nómina de candidatos no es tan buena. Se sienten comprometidos, sucios o aún pecadores por haber votado por alguien con quien no están de acuerdo.

Es cierto que votar por alguien que promueve políticas no cristianas, precisamente porque Ud. las desea, al tiempo que rechaza otra mejor alternativa viable, es ciertamente pecaminoso. Pero cuando uno se enfrenta con dos candidatos, ninguno de los cuales es perfecto (¡Sorpresa!), pero uno de los cuales tiene convicciones claramente más cercanas al Evangelio que el otro, es perfectamente legítimo votar por el mejor.

Algunos, equivocadamente llaman a esto «votar por el mal menor.» No lo es. En este ejemplo, uno no está eligiendo ningún mal. En cambio, uno está eligiendo un bien. El bien es la reducción, en la medida de lo posible, del mal existente.

Un ejemplo claro se presenta con el aborto. Actualmente, todos los abortos son legales. Si un candidato desea eliminar más abortos que otro, mi voto por el que quiere eliminar más puede verse como un esfuerzo por reducir el mal del aborto legal; y una opción para reducir el mal es precisamente un bien.

Ahora, algunos cristianos, al no encontrar a un candidato que esté dispuesto a eliminar todos los abortos, no votan. Es un error, sin embargo, que estos cristianos piensen que se «ensuciarán» al votar a un candidato imperfecto. El voto no es un voto para la canonización, ni tampoco es una declaración que uno esta de acuerdo con cada posición que toma el candidato. (¡La única forma de hacer eso es votando por uno mismo!)

¿Qué es entonces el voto? Es un ejercicio práctico de liderazgo, en el cual hacemos nuestra parte para que tome el poder gente que puede mejorar las políticas de nuestro país. Tanto nosotros como los funcionarios electos estamos obligados a introducir las mayores mejoras posible en un momento dado. Al mismo tiempo, nadie esta moralmente obligado a hacer lo imposible, y es perfectamente legítimo reconocer los límites de lo posible.

Todo aborto esta mal, y la opción pecaminosa de otros, no la nuestra, los ha hecho legales. Ningún voto puede terminar con ellos hoy. Pero un voto que ayuda a reducir el mal es, de hecho, un bien.

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Figuras políticas

September 11th, 2012





“En una época de engaños, muchos votantes están hambrientos de tener algo substancioso. Ellos admiran y apoyan figuras políticas que hablan sinceramente por sus convicciones morales. Nosotros, por nuestra parte aplaudimos a los católicos y a otras autoridades públicas, que con valentía y determinación usan sus puestos de liderazgo para promover el respeto por toda la vida humana.” ( Los Obispos Católicos de E.E. U.U., Vivir el Evangelio de la Vida, 1998, no.31).

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Registrados para ser ciudadanos fieles

September 10th, 2012





 

Registrados para ser ciudadanos fieles

En la mayoría de los estados el registro para los votantes para las elecciones en los Estados Unidos cerrará el próximo 12 de octubre, así que en esta recta final hacia las elecciones tenemos que hacer un esfuerzo grande para que la mayoría de los miembros de nuestras parroquias estén registrados.

Las elecciones se acercan y es necesario dar los pasos para poder ejercer el deber moral de votar.  Especialmente en situaciones particulares como en los Estados Unidos en la cual el voto puede ser la diferencia que haga que un no nacido se salve de ser abortado, y la madre se salve del pecado y el trauma de asesinar a su propio hijo.

En los Estados Unidos, de aquellos que se autodefinen cristianos, solamente el 50% está registrado para votar, y del 50% registrado vota menos de la mitad.

En las elecciones del 2008 de los hispanos registrados para votar solamente votaron el 49%.

Una herramienta fundamental, presupuesta la formación de la conciencia para el voto y ejercerlo, es el hecho simple y obvio de estar registrado para votar.  Aquí en los estados unidos se dan muchas facilidades para el registro de votantes, incluso está permitido organizar jornadas para registro de votantes en las iglesias, lo que los obispos estadounidenses animan a realizar en todas la parroquias.

En este breve correo les voy presentar 7 pasos a dar para organizar un registro de votantes en su parroquia:

1. Permiso. Pide permiso a tu párroco para realizar la jornada.

2. Promoción.  Aprovecha todos los medios posibles a nivel de la parroquia: carteleras, boletín parroquial, volantes, posters, avisos en la misa –si lo hace directamente el sacerdote es mucho más efectivo-, con una breve motivación que invite a las personas a ejercer su responsabilidad política como cristianos.  Recordarle a la gente que si se mudó, se casó o no votó después de registrarse en las últimas elecciones, entonces debe registrarse nuevamente.

3. Materiales necesarios.  Necesitas una mesa.  Si la Iglesia tiene varias puertas sería lo ideal poder contar con una mesa de registro en cada salida.  Debes tener suficientes bolígrafos disponibles y las planillas para el registro.  Normalmente los estados aceptan el formato de planilla del registro a nivel nacional que puedes encontrar en internet.  Sin embargo, te sugerimos que averigües en la oficina de registro electoral local cuáles son las normas específicas en tu estado.  Necesitarás un número de planillas calculado en la mitad de los que asisten a tu parroquia.  También es necesario un poster o cartel visible que indique “Registro no partidista para las elecciones” o algo similar que capte la atención de las personas.

4. Preparar la mesa.  Colocarlas en sitios estratégicos para que la gente pueda identificarlas con facilidad.  Es muy importante que tengas solamente las planillas de registro sobre la mesa.  No coloques material proselitista invitando para votar por candidatos particulares.  Colocar las planillas distribuidas de manera tal que varias personas puedan estar llenando la planilla a la vez, para lo cual es importante contar con suficientes bolígrafos.

5. Trabajando en la mesa.  No estés sentado, es mejor estar de pie frente a la mesa preguntando amablemente a las personas si están inscritas para votar.  Inmediatamente indicarle para que llene la planilla y después de ello darle la información específica de cada estado de cómo proceder. La mayoría de los estados permite que tú lleves o mandes la planilla por correo, pero algunos estados solamente permiten que la mande o la entregue directamente quien se ha registrado, así que esta información la tienes que tener preparada.

6. Entregar el material en el registro.  Es muy importante que termines el proceso hasta al final.

 7. Otras opciones  Puedes también proponer este registro no partidista para las elecciones en encuentros masivos como conciertos cristianos, congresos o conferencias.

No te olvides de agradecer al párroco después de la jornada con una carta.

Terminamos con una cita de un documento de los Obispos de los Estados Unidos “Formando la conciencia para ser ciudadanos fieles”

“13. En la Tradición católica, el ser ciudadano fiel es una virtud y la participación en la vida política es una obligación moral. Esta obligación tiene sus raíces en nuestro compromiso bautismal de seguir a Jesucristo y dar un testimonio cristiano mediante todo lo que hacemos. Como nos recuerda el Catecismo de la Iglesia Católica: “Es necesario que todos participen, cada uno según el lugar que ocupa y el papel que desempeña, en promover el bien común. Este deber es inherente a la dignidad de la persona humana… Los ciudadanos deben cuando sea posible tomar parte activa en la vida pública” (nos. 1913-1915).”

 

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Solidaridad

September 6th, 2012





Debido a la interdependencia de todos los miembros de la familia humana en el mundo entero, tenemos la responsabilidad moral de comprometernos al logro del bien común en todos los ámbitos: en las comunidades locales, en nuestra nación y en la comunidad de naciones. Somos los guardianes de nuestros hermanos y hermanas, dondequiera que se encuentren. Come el Papa Juan Pablo II dijo: “Todos somos verdaderamente responsables de todos”.(15)

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