Parte III La separación entre Dios y Estado






Esta nación es un experimento de auto-gobernación. Si este experimento tiene éxito o falla depende de nuestra fidelidad a este principio. La gente no se puede gobernar a sí misma si han perdido el sentido de qué es bueno o malo. Si nos hacemos exentos del desafiante proceso de gobernar un país, entonces permitimos que alguien nos gobierne.

Algunos llaman nuestras enseñanzas en el derecho a la vida “divisiva”. Nuestra nación fue fundada sobre la base del reconocimiento de ciertos principios morales básicos, entre los que se encuentra que el derecho a la vida es innegable, es dado por El Creador, y debe ser protegido por el gobierno. La misma grandeza de América depende del poder aferrarse o no a esta verdad. ¿Cómo pues, puede uno considerar “divisivo” el mismo principio en el cual nuestra unidad se sostiene como nación?

Algunos hablan de una “sociedad pluralista”. Hay muchas formas de pluralismo en nuestra sociedad: hay variedades de culturas, de arte, de razas, de escuelas de pensamientos. Sin embargo, la misma frase “sociedad pluralista” indica que es una sola. La palabra pluralista utilizada aquí, denota un sustantivo singular. ¿Qué es lo que mantiene unida a esta “sociedad pluralista” evitando que se convierta en un caos desconectado? Para que sobreviva como sociedad, deben adherirse a ciertos principios básicos y fundamentales. El derecho a la vida es el primero de entre ellos.

La confusión que existe con respecto a la relación entre religión, política, y el derecho a la vida, es evidente en las muchas discusiones que he tenido con los que hacen abortos. Cuando comienzo a hablarles sobre la ciencia, ellos me hablan de la fe.

Esto comienza cuando yo pregunto “¿el aborto destruye a la vida humana?” La respuesta que escucho es “yo no sé cuando el niño recibe el alma.” En un santiamén, el tema de discusión cambia de un procedimiento científico y verificable a un tema espiritual en invisible: ¿cuándo reciben los niños el alma?

El cambio en la discusión no se limita para los que proveen abortos. También les sucede a muchos de los que favorecen la legalización del aborto. Después de todo, ellos argumentan que ya que tenemos libertad en este país, la gente debe ser permitida a creer lo que quieren con respecto a cuando el alma comienza a existir. Seria malo imponer por ley una religión particular o una posición teológica sobre este asunto.

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