Parte III Un ministerio de aliento para la Vida






La Promesa de Compromiso del Clero

Cada sacerdote es por definición “pro vida”, y nosotros por lo tanto, no ponemos mayor énfasis en el reclutamiento de “miembros”. Sin embargo, miles de sacerdotes a través de toda la nación, han firmado la promesa de compromiso del Clero, la cual expresa el espíritu de nuestra asociación. A continuación, el texto con algunos comentarios explicativos.

Compromiso del Clero de Sacerdotes Por la Vida

Como sacerdote/diácono ordenado en la Iglesia Católica, reconozco que es parte esencial de mi ministerio proclamar y defender la dignidad de la persona humana.

Como muestra de mi compromiso a este llamado, y para ayudar a fortalecer a mis hermanos sacerdotes y diáconos y ser fortalecido por ellos, he ingresado a la Asociación de Sacerdotes Por la Vida, una Asociación Privada de los Fieles oficialmente reconocida.

Como miembro prometo orar con perseverancia por un mayor respeto a la vida humana en nuestra sociedad, y especialmente para el fin del aborto y la eutanasia.

Prometo predicar clara y constantemente sobre la santidad de la vida a todos los que han sido encomendados a mi cuidado pastoral.

Prometo cooperar con los proyectos y programas de Sacerdotes Por la Vida hasta donde me sea razonablemente posible, dentro de las políticas fijadas por mi Ordinariato.

Prometo prestar apoyo y estímulo a otros miembros de la Asociación y expandir el movimiento pro-vida en general cuando se presente la oportunidad.

Estoy convencido que la Victoria de la Vida ya se ha obtenido por medio de la Cruz y Resurrección de Jesucristo, y que al proclamar, celebrar y servir al don de la Vida, la Iglesia habrá de transformar la cultura de la Muerte en el Reino de la Vida.

Comentarios

Se habrá observado que la promesa indica que la membresía formal en esta organización es para sacerdotes y diáconos católicos. (Nuestro programa para diáconos se llama “Diáconos al servicio de la Vida”, y tiene su propio material de inducción. (Véase www.deaconsforlife.org.) Juntos con nuestros miembros auxiliares laicos, nos regocijamos cuando ministros y fieles de otras denominaciones se asocian a nuestro esfuerzo. Todos están invitados a cooperar con nosotros y a recibir los beneficios de nuestros materiales educativos. Muchas otras denominaciones también han formado asociaciones similares para su clero.

El compromiso destaca que la defensa de la persona humana es parte integral del ministerio ordenado. El primer motivo que se señala para ingresar en la asociación es el valor de enlace que tiene. Luego se menciona el estado de la asociación bajo la Ley Canónica.

Oración, predicación y enseñanza se señalan entonces como aspectos clave de la promesa. Estos son aspectos normales del trabajo del sacerdote y el diácono. Si inyectamos a nuestras actividades normales una mayor atención a las tragedias del aborto y la eutanasia, lograremos grandes progresos para vencer estos males. Aunque “Sacerdotes Por la Vida” ofrece sugerencias y recursos para la oración, predicación y enseñanza, no obligamos a nuestros miembros a seguir una forma específica de devoción o estilo. Tampoco debe considerarse que pertenecer a la asociación obliga a una teología en particular. En todos aquellos casos en que la enseñanza y disciplina de la Iglesia Católica permite una variedad de expresiones teológicas, pastorales y litúrgicas, “Sacerdotes Por la Vida” trata de darle cabida a todas. Cuando se trata de la defensa de las vidas humanas inocentes, no hablamos de un segmento de la Iglesia, sino que hablamos de la Iglesia en su totalidad.

La cooperación con los proyectos de “Sacerdotes Por la Vida” se menciona siempre dentro del contexto de unión con nuestro propio Ordinariato. La idea de esta asociación nunca ha sido llegar a una diócesis a fomentar ciertos programas o actividades. La idea y la realidad es que hemos visitado diócesis en todas partes del país precisamente para ayudar al clero a trabajar con sus obispos en la forma que ellos dicten, y de acuerdo con las circunstancias locales. Al mismo tiempo, ofrecemos los beneficios de nuestra red y los numerosos contactos con grupos del movimiento pro-vida.

La promesa termina con una nota de suprema confianza. En esta batalla no solo trabajamos por la victoria, sino que trabajamos desde la victoria. La victoria es nuestro punto de partida ya que Nuestro Señor Jesucristo despojó a la muerte de su poder. Por lo tanto, pedimos tanto al clero como a los laicos que prosigan sus labores pro-vida con profunda paz en el alma y con espíritu jubiloso. Es nuestra alegría muy palpable de vivir la cual atraerá a nuestro mensaje al mundo que la ve.

 P. Frank Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por La Vida

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