Principios de la Acción Pro-Vida






El movimiento pro-vida de los Estados Unidos es fuerte y bien organizado; más aún que en el resto del mundo. Es vasto y complejo, y comprende una gran variedad de actividades, organizaciones y personas de todas las edades y clases. Las principales actividades del movimiento incluyen ofrecer alternativas al aborto, intervenir directamente para salvar bebés, educar, cabildear, y dar alivio a las mujeres que han tenido abortos.

Según las estadísticas, por cada 50 horas que una persona dedica a cualquier actividad pro-vida, se salva una vida.

El movimiento pro-vida puede ser aún más efectivo si cada uno de nosotros percibe claramente los retos específicos que existen en estos tiempos, y adopta las soluciones dictadas por dichos retos, no por lo que es cómodo o conocido. Se puede ayudar a la causa tomando en cuenta las siguientes consideraciones:

1. Hay una necesidad urgente de reclutar personas que participen en las actividades pro-vida. Todo cuanto hacemos, incluyendo las oraciones, requiere personas comprometidas para hacerlo. Todos deben reconocer que hay un lugar para cada cual en el movimiento, y pueden utilizarse las aptitudes de todos.

2. Es necesario adiestrar a las personas que reclutamos. Hay programas de activismo pro-vida, que ayudan a contrarrestar el gran número de activistas que se pierden. El adiestramiento proporciona la perspectiva necesaria para trabajar eficazmente y evitar el desaliento. (Para información sobre los programas de entrenamiento, llamar a Sacerdotes Pro-Vida, Tel. (718) 980-4400 o 888-PFL-3448.)

3. Los partidarios pro-vida requieren planes a largo plazo para hacer que no se siga dando muerte a los bebés. Este plan no solo debe ser una reacción hacia las actividades de la parte contraria. Más bien, debe reflejar nuestras metas, tratando de alcanzarlas en forma deliberada y efectiva.

4. El movimiento requiere más profesionales a tiempo completo que dediquen sus conocimientos en las distintas ramas al servicio del problema de los abortos. Hay seminarios sobre medios de levantar fondos para quienes desean trabajar a tiempo completo en el movimiento, pero carecen de medios económicos para sostenerse. (Llamar al Centro de Reforma Bioética, Tel. 1-800-959-9775.)

5. Quienes luchan contra el aborto tienen tanto derecho a concentrarse en el aborto, al igual que AA tiene derecho a concentrarse en los alcohólicos, o la Sociedad Americana contra el Cáncer concentrarse en el cáncer. Aunque todos debemos tener interés en cualquier ataque a la vida humana, los grupos pro-vida no deben pensar que están obligados a atender todos los males que existen bajo el sol. Este sería un desperdicio de energías imprudente, impráctico e injusto, hasta el punto de no poder lograr mucho en ningún aspecto. Tenemos que insistir en que termine el aborto, sin dar disculpas por nuestra insistencia.

6. Es esencial comprender que más y más personas que apoyan el aborto admiten que realmente se está matando una criatura, pero dicen, ¿Y qué más da? Aún así debe ser a opción de la mujer. Aquí tenemos un problema llamado “relativismo”. Hay quienes creen que pueden decidir cuál es el bien y cuál es el mal. Creen que el valor de una persona depende del valor que ellos quieran darle a esa persona.

Por lo tanto, para responder a esto el movimiento pro-vida no sólo tiene que educar a las personas en cuanto a la naturaleza del bebé y del aborto, sino también sobre la naturaleza de la moralidad en sí. Tenemos que demostrar lo peligroso y absurdo que es el relativismo.

7. El aborto es malo para todos , no sólo para los Cristianos. Los partidarios pro-vida deben tener la oportunidad de presentar su mensaje tanto en términos religiosos como seglares, con argumentos tomados de fuentes reconocidas por personas sin religión. De otro modo, queda la puerta abierta para que la parte contraria coloque la posición pro-vida en una categoría exclusivamente “de creencia religiosa” para luego considerarse ajenos a ella basándose en la “libertad de religión”. El hecho es que en cuanto a “libertad de religión” el aborto es tan intolerable como el robo.

8. Al inspirar al público hacia una firme posición pro-vida, no es suficiente lograr que “sean pro-vida” es decir, que reconozcan su oposición al aborto. Hay que llevarlos al punto que estén dispuestos a persuadir a otros que no obtengan abortos. De hecho, ya la mayoría de los americanos se openen a gran parte de los abortos. Pero, siguen los abortos porque demasiadas personas no quieren “imponer su moralidad” sobre los demás. Esta no es una simple cuestión de moralidad, sino de justicia. La justicia exige no solo que pensemos como es debido, sino que ¡tomemos las medidas necesarias para proteger a la víctima.!

9. El aborto es un fenómeno local. Aunque debemos continuar nuestras gestiones con el gobierno, los abortos no se realizan en los salones del Congreso. Ocurren al doblar de la esquina. Tenemos que asegurarnos que al dirigir nuestra atención a Washington no estamos olvidando nuestras comunidades locales. Los partidarios pro-vida tienen que dar respuesta local al aborto identificando donde ocurren las muertes, y quién las lleva a cabo, protestando en las fábricas de abortos locales y ofreciendo ayuda local concreta a las mujeres que la necesiten. El problema no es tanto quién ocupa la Casa Blanca, sino más bien que ¡nosotros estemos ocupando nuestras casas!

10. Los abortos se basan en una doble mentira:

a) el “feto” no es un ser humano igual a nosotros, y

b) el aborto ayuda a las mujeres.

Siempre tratando de contrarrestar la primera mentira, tenemos que llamar la atención a la segunda. El aborto le hace daño a las mujeres, físicamente al igual que psicológicamente, y hoy más que nunca hay evidencia de esto. Tenemos que propagar esta verdad. Muchas mujeres endurecen su corazón contra la criatura, pero sin dejar de preocuparse por su propio bienestar.

Al demostrar que ser pro-vida significa ser pro-mujer, contrarrestamos los esfuerzos de quienes son pro-abortos y quieren aparecer como defensores de los “derechos de las mujeres”. El verdadero interés en la mujer se demuestra con la posición pro-vida.

El mensaje pro-vida no es “ama a la criatura y olvídate de la mujer.” Ni tampoco puede creerse el mensaje pro-aborto de “ama a la mujer matando a la criatura.” La única posición razonable, que es la que mantiene el auténtico movimiento pro-vida, es: “¿Por que no los amamos a los dos?”

Padre Frank A. Pavone
Director Nacional

 

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