Una propuesta diferente para celebrar la Pascua de Resurrección 2012






Estamos celebrando que Jesús está vivo.  La Pascua es la celebración de la Vida por excelencia.

Esta propuesta ecuménica va dirigida a todas las denominaciones cristianas. La propuesta es realizar una “adopción” muy especial para celebrar esta Pascua de Resurrección. ¿Adopción? ¿De qué se trata? Se estará preguntando mi querido lector.  Le explico.

Una de los ataques más comunes que sufrimos quienes trabajamos en el movimiento pro vida es que no estamos a favor de la mujer.  Nada más falso.

Ser auténticamente pro vida es,  necesariamente,  ser  pro mujer.  El aborto no solamente le quita la vida al niño sino que afecta profundamente a la madre.  Más de 150 diferentes efectos colaterales post aborto, han sido catalogados por estudios serios sobre el tema.  Investigaciones de este tipo abundan especialmente en países, donde el aborto fue despenalizado y se ha visto su efecto a mediano y largo plazo.

Nuestra propuesta para celebrar esta Pascua 2012 es que cada iglesia adoptemos un Centro de Ayuda a la mujer embarazada en donde exista, u organizarse para fundar uno en donde no lo haya.

Esta adopción no sería solamente en un papel, moralmente o de deseo,  sino de una manera muy concreta, nos estaríamos refiriendo a una estrecha relación de padrinazgo con el Centro de Ayuda a la Mujer Embarazada.  Les digo cómo.

Comencemos por los sitios en donde ya exista un centro de ayuda a la mujer embarazada.

Lo obvio es conocer a los responsables del centro y hacerles saber que cuentan con el apoyo de la Iglesia.

Este apoyo comenzaría por una campaña permanente de oración por quienes trabajan en estos centros y están a diario en el frente de batalla con el diablo, para arrebatarle a esa madre con su hijo que se siente atrapada y que cree que su única salida es matar a su hijo y, con él, crear una herida profunda en su corazón y en el Cuerpo de la Iglesia.

Por otro lado, se trataría de asegurar el funcionamiento del centro, organizando campañas para su  apoyo financiero.

La comunidad cristina tiene que ser solidaria con esta causa, dada la urgencia por la amenaza masiva de la vida de los bebés no nacidos. No hacerlo es una omisión grave como comunidad cristiana.

Me sentí muy feliz cuando viajé a Colombia, y pude visitar en la Arquidiócesis de Bogotá un centro de ayuda a la mujer embarazada apoyado directamente por una parroquia (incluso funcionaba dentro de las instalaciones parroquiales); otro centro estaba siendo apoyado directamente por una congregación religiosa.  Son un ejemplo a seguir.

Ningún centro de ayuda a  la mujer embarazada debería cerrar sus puertas por falta de apoyo económico.  Los cristianos tenemos que sostenerlos como parte esencial de la promoción humana, que es fundamental en el mensaje evangélico de Jesús.  Jesús nos lo enseñó: “lo que hicieron a uno de estos los más pequeños, a mí me lo hicieron” (Mt 25 40)

Este apoyo no solamente tiene que ser con dinero, sino también con campañas de recolección de ropa y de alimentos para bebés;  y la ofrenda de tiempo como voluntarios trabajando directamente por turnos en estos centros.    

En segundo lugar, consideremos el caso donde no exista aún un centro de ayuda a la mujer embarazada.

La propuesta es organizarse para fundar un centro, que podría estar a cargo de un equipo ecuménico parroquial, diocesano y/o nacional.  Recuerdo con mucho cariño que en mi Venezuela natal, cuando el tema del SIDA se extendió, las iglesias cristianas hicieron un esfuerzo ecuménico para atender a aquella necesidad.

Nuestros dos principales objetivos generales tendrían que ser.

¡Qué no haya una diócesis sin, al menos,  un centro de ayuda a la mujer embarazada!

¡Que toda mujer embarazada en dificultad sepa que hay una ayuda disponible para ella y su bebé!

El próximo domingo celebramos el Domingo de la Divina Misericordia.  Busca a dos más en tu Iglesia y hagan el compromiso, el próximo domingo, de organizarse para ayudar al Centro de Ayuda a la mujer embarazada más cercano a su parroquia; y/o animarse a crear un centro de ayuda a la mujer embarazada en donde no lo haya.

Esta Pascua, esta cincuentena pascual, esta celebración de la vida de Dios en nuestro corazón, debe desbordar nuestros corazones y convertirse en ríos caudalosos de la Misericordia de Dios hacia los más necesitados.  Oren pidiendo el apoyo del Espíritu Santo y Él les guiará.

Si necesitan ayuda para organizar un Centro de Ayuda a la Mujer embarazada la pueden pedir a nuestra amiga,  la Srta. Astrid Bennett Gutiérrez, quien es una Directora experimentada de un centro de ayuda a la mujer embarazada en Los Ángeles.   Ella les asesorará con mucho gusto.  Pueden escribirle a info@lapsforlife.org o llamarla al 1- 213-382-5433.

¡Jesús está  vivo!  ¡Felices Pascuas de Resurrección!

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