Un Deber Inalienable






El derecho a la vida es un derecho inalienable. El Estado no lo otorga ni puede eliminarlo.

De igual modo, el deber de defender la vida es inalienable. El Estado no lo otorga ni puede eliminarlo. El deber de decir la verdad es inalienable. El deber de romper el silencio y salir a la calle es inalienable.

Los trabajadores pro-vida están llamados a rechazar toda violencia en sus actividades. Este movimiento siempre ha sido pacífico, y está muy consciente que nunca vamos a recurrir a la maldad para lograr un bien.

Este es el momento de actuar. Los trabajadores pro-vida tienen que salir a la calle y a los lugares públicos para despertar al público a la injusticia y la violencia del aborto, y tener la certeza que esta maldad no se cubre bajo una falsa paz que permite que el aborto sea parte normal del paisaje. Los trabajadores pro-vida tienen que salir a la calle y a otros lugares públicos para poner en conocimiento de la industria del aborto que ahí estaremos hasta que dejen de matar a los bebés y explotar a las mujeres. Tenemos que hacer saber a los medios de comunicación que no pueden ignorarnos, y alertar al gobierno que el público desea cambios y los desea inmediatamente. Si el Gobierno de los E. U. recibe sus justos poderes del consentimiento de los gobernados, ha llegado el momento para que nosotros, los gobernados nos enfrentemos a la matanza de niños diciendo: “¡No lo consentiremos más!” Este mensaje debe resonar donde todos puedan oírlo y nadie pueda ignorarlo. La responsabilidad de dar fin a la matanza corresponde al público, y el público debe expresar su voluntad abiertamente. Nuestro mejor medio de comunicación es la calle.

P. Frank A. Pavone
Director Nacional, Sacerdotes Por la Vida

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