Evangelizacion y Matanza de Niños

 

Fr. Frank Pavone

   
 

Recientemente, ante la invitación de oficiales del Vaticano, nuestro equipo de Sacerdotes por la preparó su aportación para el Sínodo de los Obispos para el año próximo sobre el tópico dela Nueva Evangelización.

Cada ciertos años, representantes de las conferencias de los obispos de todo el mundo se unen por varias semanas de deliberaciones en Roma concerniente a uno que otro aspecto del trabajo de la Iglesia. Para guiar sus deliberaciones, se prepara un documento de trabajo, y se ve la contribución de toda la Iglesia.

El tópico sobre la “Nueva Evangelización,” es uno sobre el cual el Beato Juan Pablo II habló frecuentemente. Se refiere a un nuevo fervor al proclamar el evangelio que no cambia, especialmente en lugares donde, el evangelio habiendo sido una vez proclamado y aceptado, hay fuerzas poderosas de secularización que hacen que las personas se olviden de Dios.

Además, al olvidarnos del Creador, como enseño el Concilio Vaticano Segundo, la creatura se hace ininteligible. Como señaló el Papa Benedicto recientemente al crear una nueva oficina en el Vaticano para promover la nueva evangelización,

“… [H]a habido una preocupante pérdida del sentido de lo sagrado, lo cual ha llevado a cuestionar fundaciones una vez consideradas inquebrantables tales como… el entendimiento común de las experiencias humanas básicas: por ejemplo, el nacimiento, la muerte en una familia, y lo referente a la ley natural moral.” (Decree Ubicumque et Semper, Sept. 21, 2010).

Por mucho, la manifestación más ofensiva y destructiva de este oscurecimiento en el significado del nacimiento, la vida y la muerte es el aborto. Por tanto nuestro equipo de Sacerdotes por la Vida compiló reflexiones sobre cómo la misión pro-vida de la Iglesia se intercepta con la Nueva Evangelización.

Uno de los contribuyentes a estas reflexiones fue mi amigo, el Rev. John Ensor, y él señaló que Satanás ha usado siempre la matanza de niños para tratar de disminuir o detener el avance del Evangelio de Cristo.

El intento es visto en Egipto (ver Éxodo 1), cuando la masiva matanza de niños es usada para tratar de echar fuera el trabajo y la vida de Moisés.

Entonces, mientras el pueblo de Dios vive en la tierra prometida, Satanás los seduce para que se mezclen con las naciones vecinas y practiquen la idolatría, incluyendo el sacrificio en el fuego de de sus hijos e hijas a los demonios (ver Salmo 106:37-38). Esta práctica conlleva al exilio.

La historia se mueve hacia la Encarnación, y la vida de Jesús es el blanco en la matanza de niños ordenada por Herodes.

Finalmente, en nuestros días, el aborto mata incontables futuros discípulos y evangelistas. Como indica el Apocalipsis 12:17, la guerra contra Cristo y su Iglesia está simbolizada en el intento de matar a un niño, y el triunfo del Evangelio es visto en la victoria de la vida.

La Palabra de Dios es clara: “Libra a los que son llevados a la muerte, salva a los que tienen su vida en peligro" (Proverbios 24:11); “Busquen la justicia, rescaten al oprimido” (Isaías 1, 17) La Iglesia entera está bajo la obediencia de este mandato Divino para detener la matanza. Casi que no podemos ser creíbles al proclamar que el destino de la persona humana es estar en el trono con Cristo (Apocalipsis 3, 21) si ignoramos a aquellas personas que son tiradas al basurero.