Reflexiones de una visita

 

P. Victor Salomón

   
 

“Me hice todo para todos” 1 Corintios 9 22.  Esta es una frase de San Pablo en la cual quiere resaltar la necesidad de identificación, cercanía y empatía con las personas, como un paso previo necesario para la evangelización.     Mi corazón hoy se siente estadounidense con los estadounidenses.

Recientemente he tenido la bendición de visitar un pequeño tesoro que hay en Washington DC.  Este tesoro es conocido como “la cabaña del Presidente Lincoln”.  Esta casa está ubicada en un complejo en el cual desde, prácticamente los tiempos de la fundación de esta gran nación, hay una casa de retiro para los veteranos de las fuerzas armadas. 

El presidente Lincoln pasó un cuarto de sus dos períodos presidenciales en esta casa, especialmente significativa fue su estancia durante el tiempo de la guerra civil.  Se ofrece un tour guiado que dura unos 70 minutos, el cual incluye diálogos del presidente que recrean conversaciones que tuvieron lugar en esta casa.

Tres aspectos de la visita me tocaron especialmente el corazón.  La primera es que tuve la oportunidad de ver varias fotos de algunos de esos veteranos de las fuerzas armadas que han habitado estas casas de retiro a lo largo de los años.  Viéndolos a la cara, uno por uno,  una inquietante pregunta saltó en mi corazón.  Toda esa sangre derramada por estos hombres y mujeres…, todo ese sufrimiento de los que han sobrevivido las batallas,… ¿está siendo honrado adecuadamente?  Me respuesta, dolorosamente, es negativa, porque estos hombres han ofrendado sus sacrificios por esta nación cuya una de sus principales banderas siempre ha sido y será la libertad, pero no una falsa libertad para hacer el mal, sino la auténtica libertad para hacer el bien fundado en la Verdad.   La Corte Suprema de Justicia deshonró este sacrificio de los soldados con su decisión del 22 de enero de 1973, cuando despenalizó el aborto;  y cada día que pasa que no se deroga esta ley genocida es una deshonra para la sangre derramada por estos soldados.

Mi segunda reflexión fue a partir de una exposición que está ubicada en una casa a unos pocos metros de la cabaña, el Centro de Visitas educativo Robert H. Smith.  La exposición se trata de las “nuevas esclavitudes”, haciendo honor al legado del Presidente Lincoln,  respecto al sacrificio hecho por la liberación de los esclavos.  Debo confesar que me alegró ver que se ha aprovechado la  oportunidad para relacionar  la esclavitud de los negros,  con un tema importante como lo es el tráfico de personas como esclavos sexuales y laborales, sin embargo,  no pude evitar recordar,  con dolor,  los “linchamientos en el vientre” de los cuales son objeto mis hermanos negros y, hoy aún peor que ayer, porque este sistema los ha convencido que esto es por su “liberación”, cuando hoy son más esclavos que ayer, porque ayer sólo pudieron esclavizar sus cuerpos, pero hoy tratan de esclavizar también sus almas,  colocándoles grilletes de un dolor impronunciable a  los corazones de esas madres negras,  que se les vende legalmente el asesinar a sus propios hijos.

Lo mismo saltó en mi corazón respecto a nuestras hermanas hispanas las cuales,  no solamente son esclavas por su minusvalía al no estar legalizadas, sino que muchos trabajadores de las  instituciones hospitalarias se aprovechan de ellas para también esclavizarlas practicándoles abortos, muchos de ellos fruto de engaños y manipulaciones, que les da miedo denunciar por su condición inmigratoria.  Sueño el día en que una exposición permanente en contra del aborto cerca de esta cabaña presidencial o dentro de ella, sea una denuncia para las generaciones venideras de una de las peores, más perversas y más vergonzosas formas de esclavitud de todos los tiempos.

Finalmente, entre las tantas anécdotas que han sido elegidas por los historiadores que idearon el tour, está la lucha interior del presidente Lincoln respecto al tema de la libertad de los esclavos, basado en sus meditaciones personales respecto a la constitución.  En ese momento la guía del tour saca un afiche muestra gráficamente la llamada parábola de Lincoln, que usó el presidente para explicar este tema.  Básicamente se trata del dibujo de una débil y asustadiza oveja negra y de un lobo feroz blanco intentando atacarla.   El presidente Lincoln aparece como un pastor, protegiendo a la asustada y débil oveja negra del violento lobo blanco que trata de devorarla.  La guía, entonces,  explica que para Lincoln esa es la labor del gobierno, ayudar a que se respete la libertad, especialmente de los más débiles.

Me imaginé, entonces, ¿Cómo sería ese poster hoy? ¿Quién sería la débil ovejita?  ¿Quiénes serían los lobos?  Creo que hoy serían varias ovejas de diversos colores y  representarían a los millares de seres humanos no nacidos, de todas las razas que están siendo asesinados a diario por el aborto.  Y, en esta ocasión, no sería solamente un solo lobo, sino muchos de ellos, manadas enteras  entre los cuales habría que incluir:    los “molinos de bebés” legalizados, los políticos que han olvidado sus principios y solamente buscan el voto, los médicos que han traicionado la esencia de su profesión, …

¿Llegará a la presidencia en noviembre del 2012 un hombre que asuma este triple reto: honrar el sacrificio de las fuerzas armadas,  asumir la causa de la liberación de los  no nacidos y honrar la genuina memoria libertaria del presidente Lincoln?

Usted, querido lector, podría ser el protagonista para que esto sea una realidad votando con conciencia y ayudando a que otros lo hagan.