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Familia en ¿terapia intensiva?

 

P. Victor Salomón.
Director, Hispanic Outreach

   
  Thursday, February 24, 2011

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  La verdad es que tengo poco tiempo para ver televisión, pero, gracias a Dios, algunos de mis amigos y familiares me mantienen informado de los que pasan en los medios. Hace unos días un amigo sacerdote a quien le celebrábamos el cumpleaños insistió en mostrarme un programa que se transmite en uno de los canales de la famosa cadena HBO. El programa en cuestión se llama “Una familia es una familia, es una familia” (A family is a family is a family”.

Debo decir que la producción del programa es realmente muy buena. La dirección bien lograda y la fotografía extraordinaria. La combinación de escenarios sencillos, colores bien combinados y música interpretada muchas veces por los niños, deja realmente impresionado a cualquiera por su originalidad.

A este punto ya usted, mi querido lector, podría estar preguntándose: ¿Qué tiene que ver el título de este artículo con un programa tan bien producido en la televisión? Y es que el problema no está en la forma sino en el contenido de la producción. En el programa que me mostraron se presenta en una primera escena a una niña cantando alegre porque tiene a su papá y a su mamá, entre otras posesiones importantes para ella. Repito, muy bien interpretado y con un dinamismo y producción muy bien logrados. Pero entonces, acto seguido, también muestran a una pareja de homosexuales blancos que adoptan a una niña negra, mostrando lo legítimo que es también esta familia, con escenas “familiares” realmente muy difíciles de ver, por el atentado contra la ley natural que significan, mostrados en función modélica socializante.

Luego siguen otras escenas de miembros que responden al concepto verdadero de familia, para nuevamente y, ahora llegando a la cúspide de lo inimaginable, haciendo verdad aquel refrán popular que dice que la realidad supera la ficción, mostrar una escena de dos madres lesbianas, con dos niños pequeños acompañándolas, contrayendo matrimonio. Y todo ello enmarcado en un clima de fraternidad, alegría y celebración.

Les confieso que me fue difícil ver algunas porciones del programa. Especialmente aquellas escenas en las cuales mostraron niños en situaciones ambiguas, que invitaban a que los chiquitos experimentaran como “normal” las conductas de la homosexualidad y el lesbianismo. Frente a esto sentí una profunda indignación/impotencia, un sentimiento parecido a lo que en ocasiones experimento en mi corazón por el genocidio mundial del aborto.

Ahora, usted, mi querido lector, entenderá el título de este artículo. ¿Está la familia en terapia intensiva? ¿Qué opina usted? Algunos dicen que lo que muestran los medios de comunicación es reflejo de lo que se vive en la sociedad. Por otro lado si una cadena de prestigio como HBO llega a presentar un programa como este que atenta y destruye a la familia, y, tomando en cuenta, que sin lugar a dudas, uno de los elementos socializadores más importantes de nuestra sociedad es la televisión entonces… saque usted su propia conclusión.

¿Cómo vamos a responder? Seguir haciendo un esfuerzo educativo en todos los campos y niveles para mostrar la familia verdadera, compitiendo con la misma calidad de producción en los medios de comunicación social, promocionando el bien y la verdad, para contrarrestar la promoción del relativismo, la mentira y la confusión. También reforzando los grupos que por su carisma trabajan con las familias en la Iglesia y ello de forma ecuménica.

Obviamente que no estamos solos en esta tarea. Jesús nos ha dejado su Espíritu para inspirarnos nuevas expresiones y métodos para lograrlo. Abramos nuestros corazones y, como Samuel, digámosle: “Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad”. Eso sí, dispuestos a lo que el Señor pida, así como el actor Eduardo Verástegui, en lugar de irse confundido a las selvas africanas a evangelizar, siguió la voz de Dios que le habló por su director espiritual, pidiéndole que evangelizara en otra selva, la selva de cemento en Hollywood, en donde trabaja y vive la santidad este hombre de Dios, este apóstol del Evangelio de la Vida. Como él, los laicos están llamados especialmente a impregnar la sociedad del evangelio de Jesús.

El aborto mata a los bebés en vientre de sus madres y este tipo de programas diabólicos mata el espíritu de nuestros niños y jóvenes. Mata la familia. Es parte de la cultura de la muerte. A nadie se le permite permanecer indiferente frente a esta realidad.

Fr. Victor Salomón, a member of the Diocesan Laborer Priests, is the Director of Hispanic Outreach for Priests for Life. He resides in Washington, DC.

   
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