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La rana judicial

 

P. Victor Salomón
Director, Hispanic Outreach

   
  Monday, August 9, 2010

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Según las normas culinarias la forma correcta de cocinar las ranas es colocarlas vivas en una olla con agua e ir aumentando la temperatura, poco a poco, hasta que la rana sin darse cuenta muere para ser platillo para sibaritas.  El punto en el cual me quiero fijar es precisamente en ese “cocinar a fuego lento” que no permite reaccionar.

La población  estadounidense desde hace unas cuantas décadas, con más lentitud que en Europa, ha sido cocinada  lentamente en las aguas del relativismo y el individualismo que ha impregnado, incluso, su sistema judicial, uno de los principales maestros de la sociedad y creador de cultura.  Un sistema normativo que había estado basado en la ley natural y en una historia enraizada en los valores claramente cristianos, ha dado paso a un positivismo  y realismo legal que ha despojado, lentamente, al sistema judicial de su corazón, es decir, de su conexión necesaria con la Verdad y el Bien para poder ser justo.  Un sistema legal que no esté basado en el Bien y la Verdad sino en la mera opinión del legislador y el juez permite verdaderas aberraciones como haber llegado a legalizar el aborto, la matanza desalmada de los seres humanos más indefensos, los bebés por nacer.  Y esta atrocidad legislativa es contemplada con una normalidad tan pasmosa que ha permitido que el lobby pro cultura de la muerte en Washington  –con algunos representantes que se autoproclaman  a sí mismos como católicos-  hayan sido los  promotores de la permanencia de la mentira y la injusticia en la máxima cúpula de la justicia de esta gran nación.

En cada nueva elección de un juez para sustituir uno de los miembros del máximo tribunal de la nación, la maquinaria pro cultura de la muerte fue cocinando a fuego lento un sistema para “filtrar” a cualquier juez que base sus actuaciones en el Bien y la Verdad.

Permítanme decirlo con claridad, la corte suprema de justicia de los Estados Unidos se equivocó en 1973 al legalizar el aborto.  Como se han equivocado sistemas legales que permitieron las aberraciones de la  esclavitud y el holocausto nazi.

La justicia ha sido violentada despojándola de su corazón.  ¿Hasta cuándo seguiremos permitiendo esta matanza de inocentes?  No han sido suficientes más de 50 millones de asesinatos legales de ciudadanos estadounidenses –que nunca debieron ocurrir-  con las consecuencias catastróficas en el tejido social por las madres “dislocadas” física, emocional  y espiritualmente y, todo ello en nombre de la libertad.  Porque el argumento del aborto necesario por el bien de la mujer ya hace rato ha sido negado incluso científicamente por las consecuencias colaterales que se presentan.

Se imaginan qué pasaría si cuando la rana está siendo cocinada a fuego lento le agregáramos una buena cantidad de agua muy fría a la olla.  Pues la rana saltaría y se salvaría.  Nuestra agua fría en el caso del aborto legal en sus diferentes dimensiones, queridos amigos,  es continuar mostrándole  al  pueblo estadounidense la verdad sobre el aborto.  Aún no hemos recibido la primera respuesta de un político que se pronuncie sobre nuestra campaña “Cuando usted se refiere al aborto: ¿Es esto lo que usted quiere decir?” donde básicamente les mostramos unos diagramas y unas descripciones de cómo se realizan dos de los procedimientos para abortar.  ¿Por qué no responden? Porque con las evidencias en las manos se les hace más difícil reconocer el error del asesinato legal de los bebés y el efecto devastador en las madres.

Hace unos días tuve el tiempo de sentarme a ver TV en un canal latino.  Tuve la grata sorpresa de ver uno de esos programas muy populares en los cuales un juez se pronuncia sobre un caso que se le presenta.  El caso en cuestión era una mujer embarazada de su séptimo hijo al cual quería abortar, los 6 primeros ya los había abortado “legalmente en los Estados Unidos”.  El caso lo presentaba el padre del bebé que pedía  que a su hijo no lo mataran y que él estaba dispuesto a hacerse cargo de el niño.  Esta muchacha era latina.  La juez invitó a un médico y un psicólogo para que le explicaran a la joven las consecuencias físicas y emocionales –se mencionó el cáncer de mama y el síndrome post aborto- a fin de disuadir a la joven de abortar a su séptimo hijo.  Aún la juez no se atrevió a hablar de la ley del aborto como una ley injusta pero ya la pregunta comienza a estar en el ambiente ¿Cómo es posible que algo que hace tanto mal a la madre y mata al bebé sea legal? El agua fría está haciendo su efecto.  La rana saltará.  Seguiremos trabajando para que algún día esta nación nuevamente proteja legalmente  no solamente a algunos, sino a todos sus ciudadanos, especialmente a los más indefensos, los bebés por nacer, hoy discriminados legalmente por su tamaño y grado de desarrollo.

Fr. Victor Salomón, a member of the Diocesan Laborer Priests, is the Director of Hispanic Outreach for Priests for Life. He resides in Washington, DC.

   
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