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P. Victor Salomón
Director, Hispanic Outreach

   
  Monday, April 04, 2011

   
 

Como sabemos el tema del financiamiento del asesinato de bebés sigue sobre el tapete político estos días en los Estados Unidos.  Esperemos que el drama nuclear en Japón y el conflicto creciente en el Medio Oriente no sirvan de cortina de humo para no fijar nuestra atención en este tópico.

Uno de los argumentos que se está usando para justificar el seguir dando fondos públicos a la multinacional proveedora de Abortos Planned Parenthood , es que ellos son muy buenos porque ofrecen servicios como la detección del cáncer.  En la Alemania Nazi se financiaron los Campos de Concentración donde, como sabemos, se asesinaron millones de personas, sin contar los horrores de algunos sobrevivientes  quienes fueron usados hasta como “perros” o mascotas de algunos altos oficiales alemanes.  Pero claro que en esos Centros de Muerte hubo algunos aspectos buenos, como algunos grupos deportivos y de arte que se organizaron para la recreación. ¿Justificó esto el financiamiento de estas Fábricas de Muerte?

Tal como indicamos en nuestra columna anterior queremos presentar la historia de algunas mujeres, que fueron engañadas por un sistema judicial que permitió la posibilidad de asesinar legalmente a sus propios hijos y que, en estos casos particulares, terminó también con sus propias vidas.  Esto deja claro que el aborto nunca es seguro para los bebés que mueren en el procedimiento, pero tampoco para las madres que sobreviven -muertas en vida- por el trauma post aborto, o terminan físicamente muertas como el caso de Patricia, Gloria y Rosario. 

Patricia Chacón

El 3 de marzo de 1984 Patricia se sometió a un aborto en el Avalon Memorial Hospital en Los Ángeles para poner fin a su embarazo de 24 semanas. Durante el procedimiento sufrió una laceración profunda de dos pulgadas de largo a través del cuello del útero. Una demanda presentada en su caso, sostiene que el personal dejó solos a otros pacientes a los cuales les practicaron abortos. Esta adolescente de 16 años de edad, murió desangrada en la clínica de abortos siete horas después de entrar en la sala de operaciones. El médico que practicó el aborto, el Dr. Leslie Orleans, y el propietario de la clínica, el Dr. Edward Allred ambos declararon que Patricia había muerto de una embolia de líquido amniótico, por lo que su certificado de defunción se indicó esa como la causa de la muerte. Un año después de su muerte, la autopsia demostró que había sido la laceración cervical la que había causado su muerte, por lo que el certificado de defunción y el informe de la autopsia fueron cambiados. (Informe forense 84-2948 y modificación del informe forense, California,Certificado de Defunción # 84 hasta 047.266)

Gloria Aponte

Esta joven de 20 años de edad, se sometió a un aborto en el segundo trimestre de embarazo en la oficina del Dr. Hanan Rotem en Stamford, Connecticut el 29 de abril 1986 a las 3:45 pm.

Por la noche ya estaba muerta en un hospital del área. Estaba casada y era madre de un hijo, se desangró hasta la muerte por una perforación del útero. [Estado de Connecticut, Certificado de Defunción # 385]

 Rosario Bermeo

 Esta mujer de 30 años de edad, tuvo un aborto realizado por el Dr. José Shapse en Prospect Hospital de Nueva York el 14 de junio de 1983. Ella sufrió un paro cardiaco-respiratorio mientras estaba en la recuperación y murió ese mismo día. De acuerdo con una demanda que fu presentada, la causa exacta de la muerte fue indeterminada en la autopsia. 

 Como miembros de la comunidad hispana que vivimos y trabajamos en esta gran nación, tenemos el deber moral de pronunciarnos con mucha firmeza sobre este “financiamiento de la muerte”.

   
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