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Matanza de inocentes en Noruega

 

P. Victor Salomón
Director Internacional de Apostolado Hispano, Sacerdotes por la Vida

   
  Monday, July 25, 2011

   
 

Quiero mostrar el paralelo entre esta matanza de jóvenes y la que acontece a diario en las “islas de la muerte que son las clínicas abortivas”,  y que no son “noticia” como la ocurrida en Noruega.   Estas matanzas cotidianas en los abortorios no son “noticia” porque muchos nos hemos acostumbrado al mal,  como los seres humanos nos  acostumbramos en diversas épocas a la inmoralidad de la esclavitud o al matrimonio entre miembros del mismo sexo.

Siempre es motivo de singular asombro cuando una masacre como la noruega  ocurre, especialmente cuando la mayoría de las víctimas han sido jóvenes, algunos de ellos aún adolescentes. 

Si nos detenemos a pensarlo   bien  la idea de planear una matanza en una isla llena de jóvenes inocentes,  alcanza un nivel  de perversidad que cuesta aceptar como posible de realizar por un ser humano en contra de sus iguales.  Se elige un sitio donde es prácticamente imposible escapar sin ayuda foránea o asumiendo el riesgo de nadar.  De hecho la mayoría que se salvaron lo hicieron porque fueron rescatados por una embarcación y porque se lanzaron a nadar.

Entre el lunes 18 al jueves 21 de julio pasado se celebró el Encuentro Internacional del Viñedo de Raquel  en Malvern Pensilvania.  El Viñedo de Raquel es un ministerio de sanación post aborto que está asociado a Sacerdotes por la Vida.   No solamente nos preocupamos por la prevención del aborto, protegiendo a los bebés  no nacidos, sino que también damos atención evangélica a la otra víctima de este horrendo crimen: la madre que es invitada legalmente a colaborar en el asesinato del fruto de su vientre.

Un nutrido número de mujeres y hombres miembros de la Campaña No Más Silencio también se dieron cita en el lugar.  Son hombres y mujeres que, después de un proceso de sanación y de discernimiento espiritual, deciden dar testimonio público de cómo el aborto dañó sus vidas, con el objetivo de sensibilizar los miembros de la sociedad sobre los efectos del trauma post aborto.   Este es otro de los ministerios evangelizadores asociados a Sacerdotes por la Vida.  El Viñedo de Raquel y la Campaña No Más Silencio son una sociedad natural en la construcción de la Cultura de la Vida.

Durante estos días de encuentro tuvimos la oportunidad de grabar varios testimonios de participantes,  pero no puedo dejar de mencionarles especialmente uno que aún lo recuerdo con desgarro agudo en mi corazón.  Una joven hispana, proveniente de California,  nos dio su testimonio de cómo el aborto afectó su vida, pero lo más doloroso de su testimonio es la parte en la cual relata su trabajo en una de  las fábricas de abortos de Planned Parenthood. 

Patricia llegó a ese trabajo porque estaban buscando una hispana bilingüe que pudiera atender a las “clientes” hispanas.  Su entrenamiento fue muy sencillo y las instrucciones directas y claras.

Se le dijo “Los días que hacemos abortos todo pasa muy rápido y tienes que estar alerta y preparada.  Tienes dos responsabilidades principales, la primera es persuadir a las clientas para tener un  aborto.  Tienes que hacer todo lo posible para que ninguna falte a su cita para el día miércoles”  Los lunes eran las citas informativas y los abortos eran los miércoles y los sábados.  Patricia ayudaba a convencer a las mujeres para abortar, también se le advirtió  “nunca te refieras al bebé como persona”, siempre usa expresiones impersonales que se refieran al bebé como cosa.  También le dijeron que no podía contar nada de lo que hacían ahí, especialmente lo que les narro a continuación, la cual era la segunda de sus responsabilidades.

Patricia estaba presente durante el aborto dando apoyo al abortista “consolando”  (la verdad que no se puede usar esa palabra, una mejor sería “engañando”) a la madre para que aborte a su hijo durante el procedimiento.  Siempre se evitaba que la madre viera a su hijo en la pantalla del ultrusonido.

Después tenía la responsabilidad de quitar la bolsa donde quedaban depositados los restos del bebé y debía llevarlo para colocarlo en un recipiente de vidrio, con la función de ir identificando cada uno de los miembros del bebé.  Ella nos narró como la impresionó que quienes trabajaban ahí  realizaban todo sin muestra de sensibilidad en sus rostros, hasta podían hablar con humor de lo que iban a almorzar u otras cotidianidades de la vida. 

La primera “clienta hispana” fue una mujer con tres meses y medio de embarazo.  Ella relata como cuando con la pinza sacó un bracito del bebé del recipiente de vidrio ya se podía ver claramente sus  uñitas.  Cuando sacó una piernita nos cuenta que se veía perfectamente el “vellito” que ya había crecido.   Después que identificaban cada parte del bebé  entonces lo comunicaban al “médico” como signo de que el procedimiento había sido un “éxito”.

Queridos hermanos hispanos, especialmente me dirijo a ustedes líderes hispanos del mundo de los medios de comunicación social, de los grupos religiosos de cualquier confesión, del arte y de la política.  ¿Cuánto tiempo seguiremos tolerando esta matanza?  En Noruega muchos jóvenes fueron salvados por un hombre que arriesgó su vida sacándolos en su embarcación.  Cada uno de nosotros cuando somos la voz de estos bebés sin voz  estamos salvando a muchos de ellos al crear conciencia sobre esta realidad.  No esperes más.     Alza tu voz .

   
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