Esperanza activa

 

Fr. Victor Salomón

   
 

Todos los años los miembros de la Iglesia Católica celebramos el tiempo del Adviento que significa “Venida”, en este caso, la Venida del Salvador del mundo, Jesús de Nazaret.  Es el mismo Jesús que vino hace 2009 años, el que viene a diario en cada celebración de la Eucaristía y el que vendrá en el último día al final del mundo.  El calendario de las fiestas litúrgicas de la Iglesia comienza con este tiempo especial que no coincide con el calendario civil.  Es un tiempo de preparación de 4 semanas para la celebración de la Gran Fiesta de la Encarnación de Dios el 25 de Diciembre, y es también un tiempo para preparar nuestros corazones para la segunda venida de Jesús al final del mundo.   Celebrar que el “Totalmente Otro”, que El Dios Creador todopoderoso y transcendente se hizo materia, carne de nuestra carne hace 2009 años, es un acontecimiento histórico que requiere una preparación religiosa especial.  ¿Y en que consiste esta preparación?  La mejor preparación en cristiano es abrir nuestros corazones al Amor de Dios, amando a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como Jesús nos amó.  Son tres los “números clave” de la combinación de la cerradura de nuestros corazones.  Una advertencia previa: esta cerradura solamente puede abrirse desde adentro.  Por tanto, solo la podemos abrir cada uno de nosotros.  Los números clave de la combinación son: la oración, la caridad y el ayuno.  

Comencemos con la oración. El Adviento es un  buen tiempo para vivir coherentemente nuestro ser cristianos.  Podemos creer que Amamos a Dios por sobre todas la cosas pero   no le dedicamos un tiempo diario a estar con Él, quien es la fuente de nuestra Fe, Esperanza y Amor.   Dime a qué le dedicas tiempo y te diré lo que valoras.  Así que este Adviento 2009 es una excelente oportunidad para aquellos que estamos bautizados, a fin de comprometernos a dedicar, al menos, 10 minutos diarios a la oración.  Ocuparemos ese tiempo para leer el Evangelio   y  hablar con Dios.    Leemos pausadamente el texto y luego meditamos comparando nuestra vida con lo leído.  Después hablamos con Dios dándole gracias por los aspectos del Evangelio que vemos reflejados en nuestras vidas, y le pedimos por los que aún nos faltan por reflejar.  También es una excelente oportunidad para entregar  todas nuestras ansiedades y problemas, a quien tiene el poder para colocarlos en su justa perspectiva y ayudarnos a resolverlos.

El segundo “número” de la combinación es la Caridad.    En este contexto entendemos por caridad el movimiento de amor hacia los más necesitados.  Aquí en los Estados Unidos no tenemos que buscar mucho para encontrar a los más necesitados: los más pobres entre los pobres son los más de 3500 bebés que hoy están creciendo en el vientre de sus madres y que serán abortados: 800 de ellos son hispanos.  Comprometámonos, pues,  practicando la caridad hacia nuestros hermanitos y hermanitas más pequeños, como por ejemplo: usar cheques personales Pro vida,  y/o usar los pies preciosos en nuestra ropa como predicación silenciosa a favor de los no nacidos, y/o organizar un grupo de personas para ir a orar frente a una fábrica de abortos y otras actividades concretas que podrá encontrar en el folleto “Usted puede salvar una vida hoy mismo” en nuestra página Web www.priestsforlife.org/spanish/salvar.pdf

Finalmente,  el tercer número de la combinación es el ayuno.  A mi me gusta comparar   el ayuno con el jabón que limpia el sucio pegado a las paredes de los envases, en este caso el envase es nuestro corazón,  y el ayuno ayuda a que el Amor de Dios ocupe todo el espacio del envase.  Y ayuno no solamente significa privarnos de una comida que nos gusta mucho, también puede ser privarnos de ver una serie de televisión que nos agrada o tratar con cariño a alguien que “químicamente” no nos resulta simpático.  Lo importante en el ayuno es  privarnos de algo lícito para recordar que “Solamente Dios Basta” para vivir.  También es muy bueno el ayuno de nuestros defectos de carácter y pecados: ayuno de murmuración, ayuno de mentiras, ayuno de malas palabras, ayuno de ira, ayuno de lujuria, ayuno de envidia, ayuno de pereza,…

Por eso hemos titulado nuestro artículo Esperanza Activa.  Porque esperamos a nuestro Salvador con acciones concretas, abriendo nuestros corazones al Amor de Dios con la combinación de: la oración, la obras de caridad y el ayuno.  ¿Te atreves a abrir tu corazón usando esta combinación?