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Acogiendo la Nueva Misa por la Vida Humana

 

Fr. Frank Pavone
National Director, Priests for Life

   
  Monday, October 31, 2011

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Con el inicio del Adviento, los católicos comienzan a usar la nueva traducción de la Misa. Junto a ésta hay dos textos nuevos  para una Misa “Para Dar Gracias a Dios por el Don de la Vida Humana.” Este es el resultado de un largo proceso que de hecho empezó con el Cardenal John O'Connor de New York hace más de veinte años.

La oración inicial para la primera de estas misas dice lo que sigue:

 

Dios Creador nuestro,

Te damos gracias

Porque sólo tú tienes el poder de impartir el aliento de vida

Al formar a cada uno de nosotros en el vientre materno;

Te pedimos nos concedas,

Que nosotros, a quienes has hecho administradores del a creación,

Permanezcamos fieles a este sagrado deber

Y constantes en salvaguardar la dignidad

De cada vida humana.

 

Sacando imágenes del Génesis 2:7 y del Salmo 139, la oración afirma que sólo Dios puede crear. Los padres cooperan con este poder creativo, pero la concepción de cada nueva vida es una elección y un acto directo de Dios. Él es el único dueño de la vida humana – no los padres, no los doctores, no los gobiernos – y sólo él puede quitarla.

Nuestro papel, como indica la oración, es llevar a cabo este “sagrado deber” como “administradores.” En “El Evangelio de la Vida,” el Beato Juan Pablo II lo dijo de esta forma: “Sí, cada hombre es ‘guardián de su hermano,’ porque Dios nos confía los unos a los otros” (EV, 19). Algunos piensan que no es asunto suyo defender la vida del hijo de otra persona. Pero el propio Dios hace que sea asunto nuestro. Este niño programado para ser asesinado hoy por el aborto es nuestro hermano, nuestra hermana, nuestro sagrado deber.

Salvaguardamos la vida humana en una variedad de formas, que incluyen dar palabras de aliento, enseñando, ayudando a los padres, y dando forma a la política pública. El texto de esta misa es especialmente apropiado para usarse en reuniones pro-vida de aquellos quienes trabajan en la arena legislativa y política.

La oración inicial para la segunda de estas misas dice,

 

Oh Dios, tú que adornas la creación con esplendor y belleza

Y modelas las vidas humanas a tu imagen y semejanza,

Despierta en cada corazón,

Reverencia por el trabajo de tus manos,

Y renueva entre tu pueblo

disponibilidad para alimentar y mantener

Tu precioso regalo de la vida humana.

 

Haciendo eco a la metáfora del Salmo 104 y sacándola del Génesis 1:26, esta oración se enfoca en cómo la vida humana en sí misma refleja la imagen del Creador, y por tanto debería evocar en nuestros corazones una reverencia y una admiración que deberían superar cualquier miedo ante la acogida y la defensa de la vida humana.

Esta Misa es especialmente apropiada para usarse en reuniones con aquellos que ayudan a madres y padres en los centros de embarazo, y quienes realizan trabajo espiritual y educacional en el movimiento pro-vida. La reverencia por el trabajo de las manos de Dios alimenta el amor el cual es expresado en esa “disponibilidad para alimentar y sostener” la vida humana. La Beata Teresa de Calcuta decía, “La madre que está pensando en abortar, debe ser ayudada para amar, es decir, para dar hasta que duela (Oración en el Desayuno, 1994).

¡Usemos estos nuevos textos de la Misa con frecuencia!

   
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