Celebrante: Hemos recibido la Gracia de la fe a través del bautismo. Cultivemos esta gracia con oración al presentarle nuestras peticiones a nuestro Padre que es amoroso y generoso.
Diácono / Lector:
Para que la Iglesia sea siempre un símbolo perenne de la luz de Dios para la humanidad y de su perpetuo amor para el mundo, Roguemos al Señor...
Para que la Iglesia sea bendecida con muchas vocaciones a ejemplo de Cristo el Buen Pastor, roguemos al Señor…
Para que los maestros y enfermeros se vuelvan hacia Dios y busquen su guía y su gracia al servir las necesidades del pueblo, requemos al Señor…
Para que por el poder del nombre de Jesús, los hambrientos sean satisfechos, los extranjeros sean bienvenidos, y los no nacidos sean protegidos, Roguemos al Señor...
Para que todos vivamos el verdadero espíritu de la Pascua y seamos agradecidos por la nueva vida que se nos ha dado por medio de la muerte y resurrección de Jesús, Roguemos al Señor...
Por los difuntos para que descansen en paz por toda la eternidad en el abrazo amoroso del Señor, Roguemos al Señor...
Celebrante:
Padre, Tu te preocupas por nosotros con compasión. Atiende nuestras suplicas, concedenos la gracia y mantennos cerca del verdadero Pastor que es Jesucristo nuestro Señor. Amen
Dando nuestras vidasEl Buen Pastor da su vida por sus ovejas. Este tema también se encuentra en la historia del Buen Samaritano (Lc. 10:25-37) En el camino de Jerusalén a Jericó, un hombre fue atacado por ladrones. Pasaron un sacerdote y un levita pero no se pararon a ayudarlo. A pesar de su conocimiento sobre la Ley y los Profetas, siguieron de largo. ¿Por qué?Una de las razones podría se que tenían miedo. El camino de Jerusalén a Jericó es peligroso. Por sus numerosas pronunciadas curvas, se presta para ataques por parte de ladrones que fácilmente se pueden esconder no lejos de sus victimas. Quizás los sacerdotes y levitas que pasaron junto a ese hombre se preguntaron a sí mismos, “Si me paro a ayudar a este hombre, ¿qué me pasará? Quizás quienes lo atacaron todavía están ahí. Quizás se estén escondiendo cerca. Este es un camino peligroso, mejor sigo adelante.”Algunas veces nosotros nos hacemos la misma pregunta. Por ejemplo, si hablo muy alto sobre las victimas de aborto, ¿qué me va a pasar? ¿Enfrentaremos persecución, oposición, perderé popularidad si me envuelvo en una causa así?Pero viene el Buen Samaritano y él se guarda la pregunta. Él no preguntó, “Si ayudo a este hombre, ¿qué me va a pasar? Y esta es la pregunta para nosotros. Si no enfrentamos este mal, ¿qué le pasará a los no nacidos? Si yo no me envuelvo, ¿qué le pasará a aquellos que son vulnerables, a aquellos que son marginalizados por nuestra sociedad, a aquellos que son oprimidos, a aquellos que no tienen a nadie que hable por ellos?