Celebrante: Creemos y confiamos en la bondad de Dios, y le presentamos nuestras necesidades, junto con las de la Iglesia y de todo el mundo.
Diácono/Lector:
Para que la Iglesia lleve a cabo con fidelidad su misión de reunir a todo el pueblo de Dios proclamando y viviendo el Evangelio de Jesucristo, Roguemos al Señor.
Para que todos los sacerdotes sean fortalecidos en su vocación, y para que los fieles los apoyen con sus oraciones, gratitud, y activa colaboración, roguemos al Señor…
Para que los jóvenes de nuestra sociedad y de la Iglesia escuchen la vos del Señor y utilicen plenamente todos los dones que Él les da para servicio de los demás, roguemos al Señor…
Para que abramos los ojos y veamos claramente la dignidad de la vida humana, sea enfermo o saludable, conveniente o inconveniente, nacido o no nacido, Roguemos al Señor.
Por todos los que están enfermos y los que no tienen un hogar para que sean consolados y mantenidos en nuestras constantes oraciones, Roguemos al Señor.
Por todos los que han fallecido para que conozcan la paz del reino celestial en la compañía de los ángeles y los santos, Roguemos al Señor.
Celebrante:
Dios Todopoderoso, Tu eres la fuente de cada bendición, te damos gracias, honor y gloria. Acepta nuestras humildes suplicas y concedenos lo que necesitamos de acuerdo a Tu Santa Voluntad. Por Cristo nuestro Señor. Amén.
Trigésimo Domingo del Tiempo Ordinario, Cycle B
“Al proteger la vida humana, debemos de empezar con el compromiso de nunca matar intencionalmente, o conspirar para matar, ninguna vida humana inocente, sin importar cuán desecha, desforme, discapacitada o desperada esta vida pudiera parecer. Nosotros urgimos a los católicos y a otros a promover leyes y pólizas sociales que protejan la vida humana y promuevan la dignidad humana al máximo grado posible. Las leyes que legitimizan el aborto, el suicidio asistido, y la eutanasia son profundamente injustas e inmorales. Nosotros apoyamos la protección constitucional por la vida humana no nacida, al igual que a los esfuerzos legislativos para poner fin al aborto y la eutanasia.” (Ciudadanos Fieles, Obispos EU, 2003).
Jer 31:7-9Heb 5:1-6Mc 10:46-52
El pasaje del Evangelio de hoy acerca de la respuesta de Jesús a Bartimeo personifica un aspecto clave de las enseñanzas de la Iglesia sobre la justicia social, es decir, nuestra opción preferencial por los pobres. Una "multitud considerable" pasaba por allí, y el centro de atención era Jesús. No sólo la gente no presta atención al hombre a un lado de la carretera, pero sus gritos resultó ser una molestia, y la gente trató de hacerlo callar. Bartimeo simboliza a los marginados de nuestra sociedad, el incómodo y pesado - en resumen, los no deseados. Multitudes pasan por ellos todos los días y no quiero ni pensar en ellas.
Jesús, sin embargo, no presta atención a la gente ni a los que trataron de eliminar la molestia. Él se fijó en el hombre en los márgenes. Y le llamó, y le sanó.
Al promover una cultura de la vida, hay algunos quequieren silenciar aún más los gritos silenciosos ya de los no nacidos, que constituyen el segmento más marginados y oprimidos de la humanidad de hoy. Sin embargo, como Iglesia estamos llamados a dar "atención urgente y prioritaria" a estos niños (véase el Plan Pastoral para Actividades Pro-Vida de los obispos de Estados Unidos, 2001). Estamos llamados a encarnarla respuesta de Cristo, haciendo caso omiso de los reproches de los "políticamente correctos" los segmentos de nuestrasociedad, y la identificación denosotros mismos con el "hombreen los márgenes." Esto no sólo esuna imitación de Cristo, sino que es un cumplimiento en nuestros días de la profecía de Jeremías que escuchamos en la primera lectura. La promesa de Dios con respecto a su pueblo disperso y oprimido es: "Yo los recogeré." Eso es lo que el esfuerzo pro-vida de la Iglesia lo hace - que reúnede nuevo junto a aquellos que se encuentran dispersos por la ficción legal de que sus vidas no son iguales alresto de las personas, sino que restaura la protección a las personasque de otro modo serían esparcidospor la violencia física del aborto.