Celebrante: Mientras esperamos la Gloria del Reino de Dios, ofrecemos nuestras peticiones a Dios Todopoderoso.
Diácono/Lector:
Por la Iglesia, para que la comunión de los santos continúe creciendo en santidad, y sea un reflejo del reino celestial en la tierra, Roguemos al Señor.
Por el Papa, los obispos, y todos los lideres de la Iglesia para que sean imágenes del amor y la verdad de Dios al mundo llevando vidas de integridad, Roguemos al Señor.
Para que todas las naciones honren a Cristo Rey como el único Señor y dador de Vida, y en su nombre, condenen y eliminen la practica del aborto y la eutanasia, Roguemos al Señor.
Para que los padres de familia sean buenos modelos para sus hijos, y que los jóvenes estén abiertos al llamado de Dios al sacerdocio y a la vida religiosa, Roguemos al Señor.
Por todos los que han fallecido para que gocen del banquete Celestial junto con la Virgen Maria y todos los Santos, Roguemos al Señor.
Celebrante:Padre Santo, te pedimos tus continuas bendiciones para nuestra comunidad. Haz que siempre reines en nuestros corazones y que seamos siempre una imagen de tu amor para toda la gente. Te lo pedimos en el nombre del único Salvador y Rey, Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
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Dan 7: 13-14Apoc 1:5-8Juan 18:33b-37
Dos maneras de tocar el tema de la santidad de la vida en la Solemnidad de Cristo Rey es de ver esta fiesta a la luz del dominio de Cristo sobre la vida humana, y a la luz de su victoria sobre el pecado y la muerte.
Su Reinado tiene que ver completamente con su dominio. Todas las lecturas de hoy reflejan esto. La pregunta principal en el debate sobre del aborto y la eutanasia es un debate sobre dominio. No es sobre la cuestión de cuando comienza la vida ó cuando termina, pero es una cuestión de <<¿a quién le pertenece la vida?>> La única respuesta, viéndola a la luz de la Palabra de Dios y el Reinado de Cristo, es que la vida humana pertenece a Dios—no solo porque él la creo, pero porque la redimió en Cristo. El Dr. James McMahon era un doctor que hacía abortos en el Sur de California y también los hacía a medio parto. Cuando las noticias de la Asociación Médica Americana (American Medical Association) le preguntó cómo era que justificaba ese acto de aborto a medio parto, él admitió que el bebé era un niño, pero después dijo que habían cuestiones mas importantes, <<¿Quién es el dueño del niño? Tiene que ser la madre.>> explicó. Esta idea que algunas personas son dueñas de otros, aunque fue rechazada hace tiempo durante el debate sobre la esclavitud, vuelve a surgir en el debate sobre el aborto, y claramente contradice el Reinado de Cristo y el dominio que él ejerce sobre la vida humana.
Él es Rey también porque ha conquistado el poder sobre el mal. El Alfa y Omega vive y reina antes de que toda vida viniera a ser, y después de destruir la muerte. Él tiene las llaves de la muerte y le ha robado a la muerte su poder. A la luz de esta victoria, nosotros que trabajamos para construir una Cultura de la Vida estamos dispuestos a proclamar el Reino que ya se ha establecido en lugar del reino de la muerte. Ese reino derrotado todavía hace eco por la tierra, a través del mal como el aborto---pero ya no tiene la última palabra. Nuestra cultura puede ser liberada de este poder porque Cristo ha logrado esa liberación, nosotros solamente tenemos que anunciarla y ponerla en marcha a través de las diferentes faces del ministerio de la Iglesia y el movimiento pro-vida.
Este Reinado sobre el mal se manifiesta en nosotros cuando, a pesar de fuertes tentaciones (como los que afligen a personas tentadas a abortar a su creatura) nosotros podemos y optamos por lo recto y lo bueno---siempre tenemos el poder de escoger la vida, no importen las circunstancias.