“Aunque hay muchos asuntos morales que los candidatos tienen que tratar, el que concierne a los no nacidos necesita ser la primera prioridad en la lista. ¿Cómo podemos hablar de los otros derechos humanos si, como nación, no estamos preparados para proteger el primer y más básico derecho – el derecho a la vida en sí mismo?...Como católicos, creemos en la dignidad inherente a toda vida, creada a imagen y semejanza de Dios. Esto no es solamente una bonita “idea,” sino una fuerte creencia que tiene consecuencias prácticas en la forma en que nos tratamos en la vida diaria” (Arzobispo John C. Nienstedt, "Vida: Lo que creemos influencia cómo actúanos").