Celebrante: Al igual que la mujer Cananea, nos acercamos al Señor con una fe persistente y le pedimos que nos conceda lo que necesitamos.
Diácono/Lector:
Para que la Iglesia en cada comunidad continúe siendo una casa de oración para toda la gente, roguemos al Señor...
Para que muchos sean los que respondan al llamado de Dios de ser sacerdotes, diáconos, religiosos, roguemos al Señor...
Para que hagamos más para acoger y proteger el obsequio de la vida que, como todos los obsequios de Dios, es irrevocable, roguemos al Señor...
Por todos los que gozan de vacaciones, para que sientan una cercanía al Señor y encuentren paz y descanso en cuerpo y alma, roguemos al Señor...
Por los enfermos, los pobres, y los abandonados para que encuentren consuelo en la presencia de Dios y en el amor de su pueblo, roguemos al Señor...
Por todos los que han fallecido para que sean purificados de todo pecado y se regocijen en la vida eternal del cielo, roguemos al Señor...
Celebrante:
Padre,
en esta casa de oración,
acudimos a Ti.
Concedenos lo que te hemos pedido,
y mantennos fieles a Tu Voluntad.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amen.