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22º Domingo del Tiempo Ordinario 28 de Agosto de 2011 - Ciclo A

English Version

Intercesiones Generales: [Spanish PDF]
 

Celebrante: Confiando en que Dios conoce nuestras necesidades y deseos, le presentamos nuestras necesidades y las del mundo con un espíritu de humildad.

Diácono/Lector

Por todos los que dirigen al pueblo de Dios, para que trabajen con integridad y sean fieles al llamado a servir, roguemos al Señor... 

Por todos los que defienden y promueven el aborto, sean transformados con una renovación de mente, y siempre defiendan el derecho de cada persona a la vida, roguemos al Señor... 

Por todos los que trabajan, para que vean su labor como algo que los asemeja a Dios, el Creador de todas las cosas, roguemos al Señor…

Por la bendición de todos los sacerdotes de Dios, para que sean mas y mas conformes a la imagen radiante del Hijo de Dios e inspiren a muchos a ofrecer sus vidas al servicio de la Iglesia, roguemos al Señor... 

Para que los jóvenes aprendan a amar la caridad, la justicia y a un espíritu amable, roguemos al Señor... 

Por todos los que sufren en cuerpo, mente o espíritu para que sean atendidos con paciencia y gentileza, roguemos al Señor... 

Celebrante

Dador de la vida,
te pedimos que sostengas nuestras
vidas y la vida de todos en el mundo.
Escucha nuestras plegarias.
Haznos generosos como lo eres
Tu al responder a todos los que acuden hacia Ti.
Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor Amen.

Adiciones para el boletín:
 

Los médicos, en particular, no pueden descuidar la grave tarea de defender del engaño la conciencia de numerosas mujeres que piensan que en el aborto encontrarán la solución a dificultades familiares, económicas, sociales, o a problemas de salud de su niño. Especialmente en esta última situación, con frecuencia se convence a la mujer —a veces lo hacen los propios médicos— de que el aborto no sólo representa una opción moralmente lícita, sino que es incluso un acto «terapéutico» debido para evitar sufrimientos al niño y a su familia, y un peso «injusto» para la sociedad. En un marco cultural caracterizado por el eclipse del sentido de la vida, en el cual se ha atenuado mucho la percepción común de la gravedad moral del aborto y de otras formas de atentados contra la vida humana, se exige a los médicos una fortaleza especial para seguir afirmando que el aborto no resuelve nada, sino que mata al niño, destruye a la mujer y ciega la conciencia del padre del niño, arruinando a menudo la vida familiar.

Esta tarea, sin embargo, no concierne sólo a la profesión médica y a los agentes sanitarios. Es necesario que toda la sociedad se alinee en defensa del derecho a la vida del concebido y del verdadero bien de la mujer, que nunca, en ninguna circunstancia, podrá realizarse en la opción del aborto.

(Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en la asamblea general de la Academia Pontificia Para La Vida, Sábado 26 de febrero de 2011)

Puntos sugeridos para la homilía dominical:
 

Jer 20:7-9
Rom 12:1-2
Mt 16:21-27

Los esfuerzos de la iglesia en anunciar, celebrar y servir el Evangelio de la vida están marcados por los temas de las lecturas de hoy. 

En primer lugar, el esfuerzo por defender la vida se basa en la sed de Dios expresado hoy en las lecturas de Jeremías y el Salmo. Lo deseamos a El que es la vida misma y deseamos que otros lo posean también. Servimos al Reino de la Vida, ya que primero nos ha capturado, nos cautivo, y nos convenció de que toda nuestra felicidad y satisfacción se encuentran en el Reino de la verdad y vida, de la santidad y gracia, de la justicia, amor y paz.

En segundo lugar, es la convicción que se aparta de una manera mundana de pensar que no ve la conexión entre la libertad y la verdad, pero que en su lugar afirma que la creencia y la elección individual son principales incluso sobre la vida misma. Esta actitud crea la cultura de la muerte. Como dice San Pablo en la segunda lectura de hoy, no debemos conformarnos a este siglo, ni a su forma de pensar “pro-elección”, especialmente acerca de los no nacidos y los discapacitados. El movimiento pro-vida se basa en la renovación de nuestra mente de la cual habla Pablo, una renovación que se traduce en la capacidad de discernir “lo que es bueno, agradable y perfecto.” Es la base de ver, como escribió Juan Pablo II en Evangelium Vitae, que “la vida es siempre buena.”

En tercer lugar, el pasaje del Evangelio refuerza la necesidad de este discernimiento. Pedro estaba pensando de una manera mundana, cuando vio el sufrimiento y la cruz como algo que debía evitarse a toda costa. Hoy en día esta forma de pensar lleva a algunos a ver el aborto como una solución por el sufrimiento de una “crisis de embarazo inesperado”, o la eutanasia como el escape a una enfermedad o discapacidad. Pero eso no es un pensamiento piadoso. Como alguien dijo una vez, “El falso dios transforma el sufrimiento en violencia, el verdadero Dios transforma la violencia al sufrimiento. Así lo hizo Jesús con su cruz, por lo que nos llama a hacer al adoptar la nuestra.


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