Sacerdote: Cristo nuestro maestro y Señor nos reúne para adorarle. Con fe, elevamos nuestros corazones y oraciones al Padre por medio de Él.
Diácono/Lector:
Para que la Iglesia se unifique al profesar su fe en Jesucristo a un mundo complicado, roguemos al Señor...
Para que los pastores de la Iglesia puedan ministrar generosamente al pueblo de Dios, roguemos al Señor...
Para que nosotros, que tenemos un mismo Padre, construyamos una sociedad que cuide de los no nacidos, de los que son inconvenientes y los que son una molestia para sus hermanos, roguemos al Señor...
Para que siempre seamos humildes administradores de las muchas gracias que Dios nos ha dado, roguemos al Señor...
Para que los enfermos sean consolados por amigos y familiares que los aman, y les sea concedida la gracia de una sanacion espiritual y física, roguemos al Señor...
Para que todos los que ya han sido llamados de esta vida descansen en la paz del amor de Dios, roguemos al Señor...
Sacerdote:Padre Amado, oramos con corazones contritos y humildes.Ten misericordia de nosotros y concedenos las peticionesque te hemos presentado por Cristo nuestro Señor.
El 7 de Mayo del 2005, el Papa Benedicto XVII dijo lo siguiente en una homilía en Roma: “La libertad para matar no es verdadera libertad, sino una tiranía que reduce al ser humano a la esclavitud.”
En nuestros días, algunos tratan de justificar la matanza de los no nacidos apelando a la “libertad de elección.” Trágicamente, no obstante, las mujeres que se practican abortos sienten que no tienen ni libertad, ni elección. Se sienten atrapadas, y es por esto que el movimiento pro-vida les da alternativas frente al aborto. Además, esta “libertad para matar” no le da ni libertad ni elección al niño que es asesinado. La libertad no es la capacidad para hacer lo que nosotros queramos; la libertad es el poder para hacer lo que es correcto, para siempre respetar la verdad y elegir la vida.
Mal 1:14b-2:2b, 8-101 Thes 2:7b-9, 13Mt 23:1-12
La primera lectura de Malaquías pregunta, ¿No tenemos todos un solo padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? Este tema tiene eco en la enseñanza del Evangelio, “No llamen a nadie en la tierra padre; ustedes nada mas tienen un Padre en el cielo.”
En la cultura de la muerte, la visión del mundo es que somos responsables solamente de aquellos que nosotros elegimos ser responsables, y esta es una elección que es puramente individual, asunto privado. Una cultura así nos hace creer que la decisión de alguien de abortar a un niño no “es incumbencia de nadie.”
Pero si todos tenemos un Padre, entonces esto nos hace hermanos y hermanas, y quiere decir que nuestras vidas nos han sido confiadas al cuidado entre nosotros mismos. Somos responsables los unos de los otros aun antes de haberlo elegido. Los abortos que se hagan las personas son de nuestra incumbencia porque esos niños – al igual que sus padres – también han sido confiados a nuestro cuidado, en la única familia de Dios. Nos incumbe el asunto del amor, de cuidar tanto como sea posible a nuestros hermanos y hermanas.