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Cristo Rey - Ciclo A

English Version

Intercesiones Generales: [Spanish PDF]
 

Sacerdote: Reconociendo a Cristo como nuestro Rey y Señor, presentémosle nuestras oraciones y peticiones al Padre en Su nombre:

Diácono/Lector:

Para que la Iglesia sea una sirviente digna del Evangelio y dirija al pueblo de Dios hacia el reino prometido, roguemos al Señor...

Para que los lideres mundiales gobiernen justa y sabiamente, y busquen la verdadera paz, roguemos al Señor...

Para que en Cristo, el Rey de la Vida y la Justicia, los males del aborto, el infanticidio, y la eutanasia sean eliminados de entre nosotros, roguemos al Señor...

Para que las cosechas del mundo sean compartidas con toda la gente, especialmente con los que más la necesitan, roguemos al Señor...

Para que más hombres y mujeres generosamente acepten el llamado a servir a Cristo y a su Iglesia como sacerdotes, diáconos, y religiosas, roguemos al Señor...

Para que los que han fallecido disfruten de la paz y la vida eterna en el cielo, roguemos al Señor...

Sacerdote:

Dios de amor,
nuestro refugio y nuestra fuerza,
escucha las oraciones de tu Iglesia,
y concedenos la gracia de ser siempre fieles a Ti.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Adiciones para el boletín:
 

El Rey de la Vida

La liturgia de hoy, Fiesta de Cristo Rey, nos dice que su reino es “un reino de verdad y vida, un reino de santidad y gracia, un reino de justicia, amor, y paz.” En verdad, todas estas realidades encajan perfectamente. La verdad y la vida van juntas, porque cuando nosotros conocemos la verdad sobre el amor de Dios y cuidamos la creación, respetamos la vida. Cuando conocemos la verdad sobre nosotros mismos, que sólo pertenecemos a Dios, es que nos damos cuenta de que no podemos destruir a otra persona. El respeto por la vida, personalmente al igual que en nuestras leyes y políticas como nación, es el primer requisito para la justicia y condición absoluta para la paz. Y mientras más santos seamos, más le vamos a permitir a la gracia de Dios entrar en cada uno de nuestros pensamientos y deseos, más nos vamos a adherir a la verdad, a defender la vida, y a promover la justicia y la paz.

Puntos sugeridos para la homilía dominical:
  Ez 34:11-12, 15-17
1 Cor 15:20-26, 28
Mt 25:31-46
 
La Solemnidad de Cristo Rey sugiere muchos temas relacionados con la defensa de la vida y el cuidado de los vulnerables.  Su Reino es un Reino de vida y justicia, como nos recuerda el Prefacio. Es un Reino de Vida porque Cristo se identificó a sí mismo en varias ocasiones como “la vida” y dijo que su misión era dar vida. El estar con Cristo es estar con la vida, y estar con la vida es estar en contra de cualquier cosa que la destruya. La segunda lectura nos dice que “el último enemigo a ser destruido es la muerte.” Estar unidos a Dios significa que somos parte del proceso mediante el cual él destruye el poder de la muerte en el mundo (por ejemplo el aborto).
 
El reinado de Cristo también nos recuerda que no sólo como individuos, sino como naciones, estamos sujetos a sus leyes. No queremos una teocracia, en la cual, por ejemplo, la ley civil requiriera creer en la Eucaristía o asistir a la Misa dominical. Pero, no obstante, sí queremos una sociedad que reconozca su dependencia de Dios, su esencial responsabilidad ante él, y su adherencia a esos requisitos fundamentales de su ley relacionados con la protección de los derechos humanos básicos.
 
La primera lectura y el salmo hablan sobre el cuidado que Dios tiene de sus ovejas, particularmente de las débiles. Su cuidado por su pueblo pone la misma obligación en nosotros, como narra el Evangelio. Lo que hacemos por los más desvalidos, se lo hacemos a él. Defender a los no nacidos, quienes son los más débiles entre los débiles, y los más pobres entre los pobres, es requerido por la enseñanza de este pasaje del Evangelio. Cuando defendemos al niño en el vientre, defendemos a Cristo en el vientre. Es por eso que intervenir es asunto nuestro.

Sacerdotes por la Vida
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