"Serán como dioses"
Esta tentación original, señalada en la primera lectura, fue la promesa de que lo que estaba bien y lo qué estaba mal dependería de nosotros, que nosotros podríamos escribir nuestra propia ley moral. Eso es lo que el "árbol de la ciencia del bien y el mal" significaba, y por qué Adán y Eva no podían comer de él. Todos estamos llamados a distinguir el bien del mal, pero no a decidirlo. El pensar que podemos decidirlo es el error de la mentalidad "pro-elección". "Todo depende de mí y de mi elección, aunque esto signifique matar a un bebé." En cambio, en la cultura de la vida, vivimos en la libertad de los hijos de Dios, y modelamos nuestras vidas en la obediencia de Jesús que conduce a la vida eterna.