Sacerdotes: Con confianza en Dios que siempre nos escucha, ofrezcamos nuestras oraciones y peticiones al Padre
Diácono/Lector:
Para que la Iglesia continúe creciendo en gracia en esta temporada de Adviento al prepararnos para encontrarnos con nuestro Señor Jesús, roguemos al Señor...
Para que los líderes de las naciones trabajen juntos para obtener la paz con justicia en el mundo, roguemos al Señor...
Para que nos preparemos para el nuevo cielo y la nueva tierra respetando y protegiendo la vida humana, incluyendo los no nacidos, roguemos al Señor...
Para que los enfermos, los abandonados, y los deprimidos encuentren la fuerza y la esperanza en el amor de Dios, roguemos al Señor…
Por todos los que han fallecido para que encuentren la plenitud de la esperanza y se gocen eternamente en el cielo, roguemos al Señor …
Celebrante:
Padre, eres compasivo y misericordioso.Te pedimos tu bendición al presentartenuestras necesidades y renueva nuestrafe en Ti, por Cristo nuestro Señor. Amen.
El Adviento conduce a la Iglesia a la Noche de Paz cuando el mismo Dios se revela como uno de nosotros. Este tiempo nos lleva al gozo de Su nacimiento. Si Dios ha unido su naturaleza a la nuestra, ¿cómo es posible que permitamos que nuestra naturaleza sea despreciada? Si Él ha venido a darnos Vida Divina, y regresará para llevarnos al cielo, ¿cómo va a ser correcto que tiremos personas al basurero? Que Su nacimiento derrame protección sobre todos los que nacerán, y que al trabajar por poner fin al aborto, esperemos “con gozosa esperanza la venida de Nuestro Salvador, Jesucristo.”