Testimonies

Sahari's 2022 March for Life Testimony

Sarahi
       
Tuve un aborto porque me encontraba en un momento vulnerable y depresivo en mi vida por una infidelidad. Esto provocó un trastorno alimenticio que me debilitó físicamente. Quería que la persona que me fue infiel sintiera culpa de lo que me pasaba.  En mi deseo de venganza acepté salir con una persona que no conocía y me forzó a tener relaciones sexuales.  Yo estaba tan débil que no lo pude evitar.  Decidí callar e ignorar la situación porque pensaba que yo era responsable de lo sucedido.  Luego de dos meses supe que estaba embarazada y decidí abortar porque no pude enfrentar todo lo que estaba pasando en mi vida.  Tener un bebé parecía un sufrimiento adicional.   Me sentí sola e influenciada por la situación y al final no tuve fuerzas para defender la vida de mi bebé. 


Durante el procedimiento sentí mucho dolor, miedo, soledad e incertidumbre. Era la primera vez en la oficina de un ginecólogo y no sabía que esperar, aun así esperaba un trato humano. Pero, lo que recibí fue un ambiente hostil y frió.  El médico no se presentó, no me habló en ningún momento, nunca vi a mi bebé en el sonograma y antes de poder arrepentirme ya el procedimiento había sido completado. 

Después del aborto sentí culpa y vergüenza, pero a la vez alivio porque habían salido de un problema que no tendría que enfrentar. Sin embargo, no podía dejar de pensar en lo que había hecho y a diario sentía el rechazo de Dios hacia mí.  Así que, en vez de arrepentirme decidí ignorar lo que sentía y resignarme a vivir con lo que había hecho. Pensé, que todo terminaría ahí, pero en ocasiones sentía una tristeza inmensa que me sumergía de nuevo en la culpa.  Este sentimiento creció en mí, pero tomó más fuerza cuando me casé y no pude embarazarme.  Así que, en vez de hablar con Dios y resolver mi conflicto, otra vez decidí creer que esto era consecuencia de mi pecado y que merecía la culpa. 

Pero, Dios abrió una puerta de sanidad para lo que creía estaba en el olvido.  Luego de 22 años tomé el Estudio Bíblico de Perdonada y Libertada y mi vida cambió para siempre. Aun cuando no he podido tener más hijos, me siento totalmente libre de culpa y vergüenza. Es por esto que hoy estoy aquí rompiendo el silencio de las tinieblas y decirte que ya no hay porque callar, ni sufrir en silencio porque hay esperanza en Cristo que fue quién pagó por tu libertad. 



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