La Corte Suprema se está comportando come si fuera el Colegio Supremo de Médicos, estableciendo normas médicas en los Estados Unidos. Ésta decisión es una usurpación indignante del poder legislativo y sólo sirve para enfatizar la importancia de elegir un presidente que vaya a nominar – y senadores que confirmen—jueces que pongan la ley en práctica y que no la inventen.