¡Usted puede cumplir con su deber de votar y también mantener la conciencia tranquila en el proceso electoral! Aquí le explicamos cómo…
1. ¡Vote!
El Catecismo de la Iglesia Católica dice: “La sumisión a la autoridad y la corresponsabilidad en el bien común exigen moralmente… el ejercicio del derecho al voto…” (2240).
Los obispos de Estados Unidos han escrito, “cada voz importa en el foro público. Cada voto cuenta.” (LGL n 34)
Por lo tanto,
- Asegúrese de estar debidamente registrado para emitir su voto. En www.priestsforlife.org/states, encontrará la fecha límite para registro de votantes. Si usted ha cambiado su lugar de residencia desde la última elección, contacte su Junta Electoral local para verificar el lugar de votación.
- Vote en las Elecciones Primarias, para ayudar a colocar a los candidatos idóneos en el primer lugar de la papeleta. Vea en www.priestsforlife.org/states la fecha de las Elecciones Primarias.
- Papeletas de voto ausente. Si Ud. sabe que estará fuera de la ciudad el Día de las Elecciones o por el contrario no puede llegar a las urnas, ¡no deje que esto lo haga perder su voto! ¡Obtenga el derecho de voto ausente ahora mismo!
- Votación Anticipada. Si su estado permite la votación anticipada (vea www.priestsforlife.org/states), incluso si Ud. va a estar en la ciudad el Día de las Elecciones y Ud. puede votar dentro de un período específico antes del Día de las Elecciones. ¡Por supuesto, hágalo! Esperar hasta el Día de las Elecciones implica un riesgo de perder su voto en caso de enfermedad, problemas con el automóvil, mal tiempo, obligaciones familiares o laborales inesperadas o por olvido.
- ¡Pida sabiduría al tomar su decisión!
2. Conozca los candidatos
En el centro de votación, es horrible saber que Ud. tendrá que adivinar quiénes son los mejores candidatos.
¡Esté seguro, anticipadamente, cuál es la postura de los candidatos! ¡Es una obligación moral hacer su tarea ahora para conocer los candidatos!
Visite los sitios web de los candidatos, llame a los comandos de campaña y lea literatura de los candidatos. También, candidatos que ya han sido legisladores tienen un registro público de votación. Aprenda más en www.priestsforlife.org/legislation.
3. Rechace al descalificado
Suponga que un candidato se le acerca y le dice: “yo apoyo el terrorismo”, ¿podría Ud. decir, “yo no estoy de acuerdo con el terrorismo", pero cuál es su plan de atención médica?
Por supuesto que no.
Más bien, consideraría inmediatamente a este candidato descalificado para ocupar un cargo público. Su posición, de permitir el asesinato de la población, es radicalmente inconsistente con el servicio público.
Lo mismo es con el aborto. El aborto no es menos violento que el terrorismo. Apoyar el aborto es suficiente para nosotros para decidir no votar por tal persona.
San Juan Pablo II escribió: “Sobre todo, el clamor popular, que justamente se hace en nombre de los derechos humanos -por ejemplo, el derecho a la salud, a un techo, a trabajo, a una familia, a la cultura- es falsa e ilusoria si el derecho a la vida, el más básico y fundamental derecho y la condición para todos los demás derechos personales, no es defendido con la máxima determinación” (Christifideles Laici, 1988).
Es “falso e ilusorio” porque si un gobierno puede quitarle derechos a algunos seres humanos, entonces estos derechos no son derechos humanos en absoluto. Es como si un político dijera que los derechos, como el de la atención médica, solo cubrirán a algunas personas, no a otras.
Si un político no puede respetar la vida de un niño pequeño, ¿cómo se supone que va a respetar la suya?
4. Distinga Política de Principios
Hay muchos temas, pero unos son más importantes que otros. Los Obispos de Estados Unidos aclaran esto en Viviendo el Evangelio de la Vida cuando explican que el derecho a la vida es como la base de una casa. Sostiene cada uno de los otros temas, porque es el principio eje y la base de cada esfuerzo por la justicia y la paz.
La mayoría de los desacuerdos entre candidatos y partidos políticos no tienen que ver con principios, sino más bien con política. Por ejemplo, es un principio básico que las personas tienen derecho a la seguridad de sus propias vidas y bienes. Por eso es que tenemos que combatir el crimen. Nosotros no vemos campañas políticas opuestas a este principio, y algunos diciendo: “Combatiremos el Crimen” y otros defendiendo “El Derecho al Crimen”. Por el contrario están de acuerdo con el principio, aunque difieran en las mejores políticas para aplicarlo. La política no rompe el principio.
Pero cuando una disputa política cuestiona si las personas merecen esta protección en primer lugar, la política es el principio. Permitir el aborto, que es el asesinato de un pequeño ser humano, es romper el principio de que cada vida humana es sagrada y merece protección.
Cuando una política rompe el principio más fundamental de un gobierno, esto es más que un desacuerdo político ordinario; es un desacuerdo acerca de qué clase de gobierno tendremos.
5. Sopesar otros temas apropiadamente
Hay muchos temas que deben ser considerados en una elección, pero como hemos visto, no todos tienen la misma importancia. Una vez que los electores han descalificado los candidatos que violan principios fundamentales, necesitan observar el amplio espectro de asuntos que afectan el apropiado cuidado de la vida y la promoción de la dignidad humana. Los obispos de Estados Unidos mencionan estos temas en Viviendo el Evangelio de la Vida así como en sus distintas versiones de los documentos “Ciudadanos Fieles”. Ambos enlistan los diversos temas según su grado de importancia.
Viviendo el Evangelio de la Vida declara: “Cualquier política de vida humana debe trabajar para resistir la violencia de la guerra y el escándalo de la pena de muerte… [y] abordar seriamente los temas de racismo, pobreza, hambre, empleo, educación, vivienda y atención médica… Pero ser ‘correcto’ en tales cuestiones nunca puede ser excusa de una mala elección con respecto a los ataques directos a una vida humana inocente. De hecho, el fracaso en proteger y defender la vida en sus etapas más vulnerables hace sospechoso cualquier reclamo de ‘pureza’ de posiciones en otros asuntos que afectan a los más pobres y desposeídos de la sociedad. Si nosotros entendemos la persona como “templo del Espíritu Santo”-la casa donde habita Dios- entonces estos últimos temas lógicamente se caen como los peldaños y paredes de esa casa. Todos los ataques directos a la vida humana inocente, tales como el aborto y la eutanasia, golpea las bases de la casa. Esto viola directa e inmediatamente el derecho humano más fundamental, el derecho a la vida. La negligencia en estos temas es equivalente a construir nuestra casa sobre arena.” (23)
En particular, la pena de muerte y el ejercicio de la guerra son una preocupación para la conciencia de muchos votantes. La Iglesia claramente nos urge a rechazar ambas, pero también enseña que a veces, ambas actividades pueden ser moralmente legítimas.
Tomemos, por ejemplo, al cardenal Joseph Ratzinger (papa Benedicto XVI) quien escribió en una carta en julio de 2.004: “No todos los temas morales tienen el mismo peso moral que el aborto y la eutanasia… Mientras la Iglesia exhorta a las autoridades civiles a buscar la paz, no la guerra y, a ejercer discreción y misericordia al imponer penas a los criminales, puede también permitir tomar las armas para repeler a un agresor o tener el recurso de la pena capital. Pueden existir diversas opiniones, muy legítimas, incluso entre católicos, en cuanto a la guerra y la aplicación de la pena de muerte, mas no así con respecto al aborto y a la eutanasia”. (Carta al cardenal Mc Carrick, n.3)
El punto fundamental, en otras palabras, es que apoyar la guerra y la pena de muerte no automática o necesariamente viola principios morales fundamentales; apoyar el aborto y la eutanasia siempre lo hace. Por tanto, apoyar estas últimas políticas es peor.
6. Mantenga la fidelidad centrada en Jesús
Cuando Ud. vota, Ud. demuestra dónde está su fidelidad. No es malo ser leal a un candidato o partido político. Pero su lealtad no debe ser más fuerte que su fidelidad a Jesucristo. Pregúntese a sí mismo: ¿hay alguna posición que toma mi partido que contradice mi fe cristiana?
En Viviendo el Evangelio de la Vida, los obispos de Estados Unidos nos recuerdan, “tenemos los funcionarios públicos que nos merecemos. Su virtud –o falta de ella- es un criterio no sólo de ellos, sino también nuestro. Por esto, urgimos a nuestros conciudadanos a ver más allá de partidos políticos, analizar los discursos de campaña con espíritu crítico y escoger sus líderes políticos de acuerdo al principio, no por afiliación política o mero interés personal.” (n.34)
Algunas veces la gente vota de acuerdo al partido del candidato, talvez por tradición familiar o porque algún grupo o amigo se lo ha pedido, pero los programas de los partidos políticos cambian y es importante leer la última versión (ver www.ResponsabilidadPolítica.com). Si el programa de ese partido hoy, contradice el programa del Evangelio y la ley moral, Ud. debe tener la libertad de conciencia para apartarse de la tradición personal, familiar o comunitaria y votar en su lugar por el candidato y partido que mejor refleja la ley de Dios. Antes de pertenecer a cualquier partido, organización o familia, le pertenecemos primero a Jesucristo.
7. Recuerde, el partido importa
Votar con una clara conciencia también significa que Ud. considera cómo el resultado de la elección en la cual Ud. vota afecta el equilibrio del poder. Las elecciones no sólo ponen candidatos individualmente en el poder, sino que ponen partidos.
Las mismas preguntas que hace sobre las posturas de los candidatos en cuestión, tiene que hacerlas de las posturas del partido. ¿Qué es el programa de gobierno de un partido? Si ese partido llega al poder, ¿cuáles personas nombrará en las comisiones y qué tipo de legislación permitirá que se llegue a votar o cuál obstruirán para que no llegue a ver la luz del día?
8. Distinga entre “escoger el mal” y “limitar el mal”
¿Qué pasa si dos candidatos opuestos apoyan ambos el aborto?
En lugar de centrarse en las etiquetas “pro-vida”, “pro-aborto”, sólo hágase una simple pregunta: ¿cuál de los dos candidatos hará menos daño a los niños por nacer si es elegido?
Por ejemplo, ¿está alguno de los candidatos dispuesto al menos a proteger a algunos niños en el vientre de su madre, tal como después de las 20 semanas de desarrollo, por su capacidad de sentir dolor? ¿está alguno de los candidatos dispuesto a dictar medidas que promuevan alternativas al aborto, o consentimiento mejor informado, o regulaciones clínicas? ¿puede ver alguna ventaja en uno de los candidatos sobre el otro?
Uno de estos dos candidatos será electo, entonces no está en libertad ahora, en esta elección, de escoger el candidato que prefiere. Fuerzas más allá de su control han limitado su escogencia.
En este caso, es moralmente aceptable votar por el candidato que hará menos daño. Esto no es “escoger el menor de dos males”. Nunca debemos elegir el mal. Pero podemos elegir limitar el mal, y eso es bueno. Esto es lo que debemos hacer en los casos mencionados.
9. ¡Apoye al candidato con más que su voto!
Las elecciones no son contiendas entre dos candidatos; son contiendas entre dos equipos. ¡Únase al equipo del mejor candidato haciendo donaciones para la campaña, sirviendo como voluntario, repartiendo literatura del candidato, haciendo llamadas telefónicas y visitas en nombre del candidato, enviando correos electrónicos, usando signos externos y calcomanías en el parachoques y orando por el candidato!
10. ¡Movilice a tantos otros votantes como sea posible!
Cada uno de nosotros tiene un voto, pero cada uno de nosotros podemos movilizar cientos, incluso miles de votos. Muchos de quienes confían en Ud. aceptarán su guía sobre la importancia de votar por un candidato en particular. ¡No tenga temor de usar esa influencia!
Como el Día de las Elecciones se aproxima, concéntrese en la “fruta madura.” Recuerde, los números son los que cuentan. Reunir tantos votos como sea posible es igual que recoger naranjas de los árboles. ¡Ud. no gasta tiempo ni energía subiendo a la copa del árbol para obtener las naranjas, cuando puede obtener muchas más de las ramas con menos tiempo y energía!
Entonces no se enfoque en los votantes “duros de convencer”; concéntrese en aquellos que están de acuerdo con Ud. pero necesitan un recordatorio para votar o transporte para ir a las urnas. ¡Si puede tomar el día libre el Día de las Elecciones, hágalo y lleve a otros a las urnas!
¡Habiendo hecho todo esto, alégrese, tenga su conciencia tranquila y confíe al Señor el obtener la victoria para la Cultura de la Vida!