Semana XV del Tiempo Ordinario
- Ciclo B
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Intercesiones Generales:
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Celebrante: Nosotros nos fortalecemos del ejemplo de Jesús y sus discípulos. Como personas de fe, nos reunimos para pedir la ayuda del Padre y para presentarle nuestras necesidades. Diácono / Lector: Para que todos los miembros de la Iglesia sean fortalecidos por el Espíritu para mantenerse firmes al llamado bautismal de proclamar a Cristo a todo el mundo, roguemos al Señor… Para que los obispos, sacerdotes y diáconos continúen guiándonos para encontrar a Dios en las Escrituras y en los sacramentos, roguemos al Señor… Que Dios bendiga el proceso político de nuestra nación, sus convenciones y sus candidatos, y de otorgue sabiduría a sus votantes, roguemos al Señor… Para que la Iglesia pueda predicar con compasión la necesidad de arrepentimiento de los pecados contra la vida, y señale el camino hacia una nueva reverencia a los pobres, débiles, no deseados, y no nacidos, roguemos al
Señor… Para que los que están reunidos en nuestra comunidad de fe abracen el mensaje de Dios de compasión y perdón, roguemos al Señor… Para que los que han muerto puedan tener paz y gozo en la presencia de Dios, a quien sirvieron en la tierra, roguemos al Señor... Celebrante: Dios Padre nuestro, al traerte estas peticiones, concedemos que crezcamos en
aprecio a la belleza y maravilla de tu creación. Te lo pedimos por Cristo
nuestro Señor.
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Optando por la Vida
"Este es el verdadero significado de la Cruz: no buscar la vida para uno mismo, sino darla por los demás. "Yo te mando hoy que ames al Señor tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, estatutos y decretos, entonces vivirás" (Dt. 30: 16). A primera vista a lo mejor esto no nos gusta, pero es la única forma: optar por Dios y optar por la vida es lo mismo. El Señor dice en el Evangelio de Juan: "Esta es la Vida eternal, que te conozcan a ti." La vida humana es una relación. Sólo podemos tener la vida en relación, no encerrados en nosotros mismos. Y la relación fundamental es la relación con el Creador; de lo contrario, las demás relaciones son frágiles.
Por tanto, lo esencial es escoger a Dios. Un mundo vacío de Dios, un mundo que se olvida de Dios, pierde la vida y cae en una cultura de muerte. Por consiguiente, escoger la vida, hacer la opción por la vida es, ante todo, escoger la opción-relación con Dios. Papa Benedicto XVI, Reunión con el Clero Romano, Marzo 2, 2006.
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| Puntos sugeridos para la homilía dominical: |
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Am 7:12-15
Ef. 1:3-14 ó 1:3-10
Mc 6:7-13 Ver un video con consejos para la homilía: https://youtu.be/8-YUIPFzspk Los apóstoles fueron llamados a “predicar el arrepentimiento”, al igual que la Iglesia hoy día lo hace. Éste es un aspecto primordial de ser “profetas” (Primera Lectura). No se trata tanto de referir el futuro sino más bien de hacerlo sobre el presente, señalándole al Pueblo de Dios cómo la fidelidad diaria a Él implica que debemos cambiar. Un aspecto clave del arrepentimiento en nuestras circunstancias presentes, es sugerido en la Segunda Lectura, que trata sobre la elección de Dios. Él nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo. Esto es en sí mismo, un tema de profundísima reflexión. Antes de que todo existiera, antes del primer evento cósmico que pueda narrar cualquier libro de historia, ya habíamos sido elegidos para existir, creer y ser santos. Dios nos conocía, nos anhelaba y nos amaba. Lo que esto revela es que la elección de Dios viene primero. La elección Humana, es secundaria. “No fuisteis vosotros los que me elegisteis a Mí”, enseña Jesús por doquier, “Sino Yo Quien os he elegido a vosotros” (Jn 15:16): “En esto consiste el Amor: no en que nosotros hemos amado a Dios, sino que Él nos amó primero y nos envió a su Hijo como ofrenda de sacrificio expiatorio por nuestros pecados” (1 Juan 4:10). Puesto que Dios fue el primero en escoger que toda persona humana viniera a la existencia, ningún humano puede elegir por ellos para que dejen de existir. La “pro-elección” es una mentalidad banal que sobrepone nuestra elección sobre la de Dios, y por lo tanto es contraria a la lección de éstas lecturas. La pro-elección reclama esencialmente que sólo tenemos responsabilidad hacia aquellas vidas para las cuales elegimos tener esa tal responsabilidad. La Escritura enseña, por el contrario, que tenemos responsabilidades hacia los demás antes de que elijamos, y que, al elegir, tenemos el deber de asumir y tener presente esa pre-existente responsabilidad. Aquí subyace un aspecto vital del arrepentimiento, tanto en lo personal para cada uno de nosotros, como para nuestra Cultura.
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