1 Reyes 19:4-8
Efesios 4:30-05:02
Jn 6:41-51
Ver un video con consejos para la homilía: https://www.youtube.com/watch?v=bfeOAJ-Lkzc
Elías fue alimentado camino al Horeb; los israelitas fueron alimentados camino a la Tierra Prometida; nosotros somos alimentados en nuestro caminar hacia el Cielo. En los tres casos, Dios es el que alimenta. También vemos que en los tres casos, los hijos de Dios se quejaron cuando tuvieron que enfrentarse a las dificultades del camino. La mayor tentación es dejar de confiar en Dios - y la falta de confianza es lo que a menudo conduce a los resultados devastadores que vemos en la Cultura de la Muerte.
En su viaje por el desierto (ver Éxodo 15-17), el pecado de los israelitas fue quejarse con desconfianza. Su falta de confianza, de hecho, fue la razón por la que tuvieron que vagar durante cuarenta años en vez de ir directamente en un viaje que sólo podría haber tomado un par de semanas. Aun cuando Dios los alimentó con el maná, ellos continuaron quejándose, cansados de la misma comida todos los días. Algunos incluso querían regresar a Egipto. La esclavitud parecía menos desafiante. Al menos sabían qué esperar.
El pasaje del Evangelio de Juan 6, es como una repetición de esas quejas del desierto. "Los Judíos murmuraban contra Jesús", dice Juan - al igual que habían murmurado contra el maná. También nosotros nos quejamos de las dificultades del camino, y es por eso que Pablo tiene que dar a los Efesios las advertencias que les da en la segunda lectura de hoy.
Pero Pablo también nos da la respuesta: "Sean imitadores de Dios...Vivan en el amor, así como Cristo nos amó y se entregó por nosotros como ofrenda sacrificial ..." El pasaje del Evangelio muestra cómo Cristo se entrega por nosotros - en la carne, en la cruz, en la Eucaristía - para que podamos tener vida.
Debemos "imitar los misterios que celebramos" en el altar. La Eucaristía nos enseña a vivir. El alimento que recibimos nos da la fuerza para un caminar en el que estamos llamados a dar. Algunos se quejan de tener que sacrificarse, pero vemos el sacrificio como un don que da vida. Algunos se quejan porque ciertas cosas se le atraviesan en el camino de sus planes. Pero Dios ordenó a los israelitas que recogieran el maná necesario para el día, y pedimos que Dios nos de "el pan de cada día." Dios ya está en nuestro futuro; sí, tenemos que planear ciertas cosas, pero tenemos que confiar aún más. Cuanto más confianza tengamos, y más sea el sacrificio, más vida vamos a dar, y nos quejaremos menos.