Sacerdote: En la primera lectura, el profeta Isaías habla de un mundo libre de hambre y lleno de la paz de Dios. Ofrezcamos nuestras oraciones por todos los que se encuentran en necesidad de la presencia de Dios.
Diácono/Lector:
Para que todos los líderes de la Iglesia ministren al pueblo de Dios en generosidad y auto sacrificio, roguemos al Señor…
Para que los gobiernos del mundo reconozcan que su poder proviene de Dios y ejerzan sus obligaciones de acuerdo a Su ley, roguemos al Señor…
Por nosotros, el pueblo de la Vida, para que siempre proclamemos y defendamos la vida humana como un regalo de Dios, quien destruye a la muerte por siempre en Cristo, roguemos al Señor...
Por los de nuestra comunidad que se encuentran solos, enfermos y sufriendo, que Dios los cobra con su amor y compasión, roguemos al Señor…
Por todas las oraciones que llevamos en nuestros corazones, unidos a la Virgen María, la Madre de Dios y a todos los santos, roguemos al Señor…
Sacerdote:
Dios de la Vida,
escucha las oraciones de tu pueblo
presentadas en el nombre de Jesucristo tu Hijo,
quien es El Señor por los siglos de los siglos.