Nm 21:4b-9
Filip. 2:6-11
Jn 3:13-17
Ésta fiesta se vincula fácilmente a los temas pro-vida, porque la lección de la cruz es el antídoto a la perversión de la autonomía que yace en el corazón de la cultura de la muerte.
La “pro-elección” es una exaltación de uno mismo, mientras que la cruz es la negación de uno mismo.
La “pro-elección” es reafirmarse a sí mismo; la cruz es vaciarse del “yo”.
La “pro-elección” dicta que nosotros nos elevamos a nosotros mismos; la cruz en cambio, implica que somos obedientes y es Dios quien nos eleva.
La guerra en la cultura de la Vida y la cultura de la muerte no comenzó después de Roe vs Wade, aunque sí entró en un nuevo capítulo en aquel punto.
La misma, es una batalla cósmica con sus orígenes en la caída de la historia humana y, en efecto, en la historia de los ángeles. En Apocalipsis 12:7 leemos “Se desató una guerra en el Cielo”. La guerra es una cosa terrible en la tierra. ¿Qué significa que la guerra se desató en el Cielo? Ésta guerra involucra a algunos ángeles que se rebelaron contra Dios y se convirtieron en demonios. ¿Qué fue lo que causó que un ángel se volviese un demonio? ¿Cuál fue el error del maligno?
En Isaías 14, se nos da cuenta de una reprimenda al rey de Babilonia. El pasaje también infiere un profundo significado espiritual y es poco más que una pequeña muestra del pensamiento del maligno. Dice “Como has caído de los cielos, Oh Lucifer!... (ILahl bin Sahar = Lucero hijo de la Aurora). Has sido abatido a tierra, dominador de naciones!
Tú que habías dicho en tu corazón: Al cielo voy a subir, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión, en el extremo norte.
Subiré a las alturas del nublado, me asemejaré al Altísimo. (Is. 14:12-14).
He allí el error del Maligno. El pensó que podía ser Dios! Por ésta razón es que los ángeles que combatieron en los cielos fueron comandados por uno cuyo nombre es Miguel, que significa, “Quién como Dios?”
La solución al pensamiento del maligno es el pensamiento del Santo de los santos. Así como Isaías levantó el velo para mostrarnos la mentalidad de Lucifer, del mismo modo San Pablo en la segunda lectura de hoy levanta el velo para mostrarnos la mentalidad de Cristo: " El cual, siendo de condición divina, no retuvo ávidamente el ser igual a Dios. Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo y haciéndose semejante a los hombres, apareciendo en su porte como hombre; y se humilló a sí mismo, obedeciendo hasta la muerte, y una muerte de cruz. Por lo cual Dios le exaltó y le otorgó el Nombre, que está sobre todo nombre."
Esta actitud, la cual San Pablo dice debe ser la nuestra, contradice la actitud de exaltarnos a nosotros mismos por nuestras propias decisiones. Mas bien, nuestra exaltación, nuestra libertad y nuestra plena realización vienen de una humilde aceptación y obediencia a una verdad que nosotros no creamos. El árbol del conocimiento del bien y del mal marca el límite de nuestras elecciones y decisiones. La verdadera libertad es el poder de escoger lo que es correcto, y amar como Cristo amó, abrazando la cruz y entregándonos por el bien de los demás.