Dt 30:10-14
Col 1:15-20
Lc 10:25-37
Ve este vídeo con ideas para homilías pero vida: https://youtu.be/g_jbZxKpAdg
Las lecturas de hoy ofrecen una base sólida para predicar sobre la llamada del pueblo de Dios a ser pueblo de vida y para tomar medidas concretas para defender la vida de los no nacidos.
Como dijo Moisés, la ley de Dios "no es demasiado misteriosa ni remota." A menudo las personas complican la enseñanza pro-vida de la Iglesia sin necesidad. En realidad, es simple. Estamos llamados a amar a la gente, no a matarla. "Ama a tu prójimo como a ti mismo", como indica el Evangelio. Parece que el maestro de la ley pensó que las enseñanzas eran "demasiado misteriosas y remotas."
Pero no lo son. "Ama a tu prójimo" no tiene distinciones, limitaciones o exclusiones. Incluye nuestro prójimo no nacido. Y amarlos "como a uno mismo" significa primero reconocerlos como una persona igual a usted. La mentalidad "pro-elección" es, en definitiva, otra forma más de prejuicio, esta vez dirigida a la gente todavía en el vientre.
Tanto la primera lectura, con la exhortación: "Usted sólo tiene que llevar a cabo", y el pasaje del Evangelio, con su mandato final: "Ve y haz tú lo mismo", nos llaman más allá de ser pro-vida en actitud a también ser pro-vida con nuestro comportamiento. No es suficiente "creer" que el aborto es malo, tenemos que intervenir por aquellos en peligro de ser abortados. El hombre que cayó en manos de ladrones, y estuvo en peligro de perder la vida, es también el feto. Muchos pasan por el camino y no hacer nada. Los dejan morir. El sacerdote y el levita conocían las palabras de Moisés en la primera lectura de hoy, sin embargo, no pudieron llevarlas a cabo.
La razón pudo haber sido que ellos temían que fuera una trampa. Tal vez los ladrones estaban en la siguiente curva de la carretera de Jerusalén a Jericó, la cual había llegado a ser conocida como "El Pasaje Sangriento", y estaban listos para atacar a cualquiera que se detuviera a ayudar a la víctima. El error que el sacerdote y el levita cometieron fue preguntarse: "Si me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué me va a pasar a mí?" El samaritano invierte la pregunta, y esto es lo que estamos llamados a hacer: "Si no me detengo a ayudar a este hombre, ¿qué le pasará?"Y así debemos preguntarnos con respecto a los no nacidos. Deje de contar el costo y calcular el riesgo para sí mismo; empiece a pensar en el riesgo que representa para ellos.
Toda nuestra actividad pro-vida brota de nuestra unión con Cristo. La segunda lectura de hoy es en realidad un comentario sobre las primeras palabras de la Biblia, "En el principio creó Dios..." Pablo nos muestra que este "principio" es Cristo. Él es la fuente y el fin de toda vida, de toda la creación. Estar con esto, entonces, es estar con la vida, y contra a todo lo que la destruye.