Gn 18:01-10a
Col 1:24-28
Lc 10:38-42
Ve este vídeo con ideas para homilías pero vida: https://youtu.be/IVo5OYOrng4
La primera lectura y el evangelio de este fin de semana nos hablan de bienvenida y hospitalidad. En el ejercicio de acoger al otro, acogemos a Dios mismo. El Nuevo Testamento nos exhorta en varios pasajes a no dejar de ejercer la hospitalidad. La Carta a los Hebreos dice: "No se olviden de practicar la hospitalidad, porque por ella algunos hospedaron a ángeles sin saberlo" (Heb. 13:02).
La homilía de hoy puede señalar que "la hospitalidad" es algo más que una virtud natural o parte integral de las buenas costumbres. Hay una "hospitalidad" que va a lo más profundo de nuestra relación con Dios y con el prójimo. El ejemplo de Abraham, Sara, Marta y María nos señalan hoy varias importantes verdades.
En primer lugar, la única respuesta adecuada a la persona humana es acogida, aceptación y amor. Esto comienza con la acogida que damos a nuestros propios hijos, nacidos y por nacer, y continúa en la estructura de la familia, la Iglesia y la sociedad para crear una comunión de amor y de servicio. La actitud de acogida, de la virtud de la hospitalidad, significa que le hacemos lugar al otro por lo que vale, no a causa de algún placer o conveniencia propia. (La frase "cada niño un niño deseado" es un lema de Planned Parenthood, pero como explica el psiquiatra Dr. Philip Ney, no es el no ser "deseado" lo que conduce a la salud psicológica, sino el ser "acogido." El ser "deseado" significa que atendemos las necesidades o deseos de los demás; ser “deseado” significa que hay lugar para nosotros por lo que somos y por la dignidad que poseemos, independientemente de lo que sucede en cualquier otro).
En segundo lugar, la oportunidad de acoger al otro viene en momentos que no esperamos. Siempre estamos viviendo en la comunidad de la familia humana, y tenemos que estar siempre preparados para responder a las necesidades de la otra persona. No sólo somos responsables de la gente que elegimos y planificamos. Somos responsables antes de elegir, simplemente porque todos los seres humanos son nuestros hermanos y hermanas. Como Juan Pablo II destacó en la Evangelium Vitae, el Creador nos ha confiado el cuidado de unos por los otros.
En tercer lugar, la hospitalidad y la acogida que extendemos a los demás es, de hecho, extendida al mismo Dios. Esto ocurre en las lecturas de hoy, y en muchos otros pasajes de las Escrituras, como la escena del juicio en Mateo 25.
En cuarto lugar, extender la bienvenida puede traernos sufrimiento y molestia - y esta es la oportunidad de vivir lo que St. Paul describe en la segunda lectura, unir nuestros sufrimientos a los de Cristo.
Pro-vida es una actitud de acogida; pro-elección es una actitud de rechazo. Los dos siguientes poemas muestran dramáticamente este contraste. Uno fue usado como una oración en una conferencia de abortistas que pertenecen a la Federación Nacional del Aborto, dirigiéndose al niño a ser abortado. El otro fue escrito por un activista pro-vida, también frente a un niño en peligro de aborto. Uno es el perfecto revés del otro.
Pasa Adelante
Copyright: diciembre de 1979
Por: RoseMarie
Ven, pasa por aquí, no visto
Ven, camina a través de las sombras de la vida
Te invito, te quiero, te necesito
No te regreses al vacio desconocido.
Entra en lo brillante
Rayito de sol, siente la suavidad de la nieve,
Mira el brillo intenso de las estrellas.
Corre por las arenas calientes
Del tiempo, con dedos gorditos color de rosa,
Extiende los brazos querubín, inocente
Manos para atrapar mariposas, peces,
Gusanos, cachorros, todo lo agrade a tu corazón.
Crece en felicidad, amor, angustia, desesperación
Deja que la vida sea amable o cruel, no importa.
Pasa adelante, hay amor,
Deleite esperándote, observándote, esperándote
Acércate querido corazón.
Pasa adelante.
Oración usada en la Federación Nacional del Aborto
"Saludos, pequeño. Pequeña hermana, pequeño hermano,
Gran sabio ancestro.
Quieres venir a nuestra casa,
Tal vez piensas que seríamos buenos padres para ti ---
Bueno, la comida es escasa ahora ----
El invierno fue demasiado largo, y el verano muy caliente.
Tenemos demasiadas bocas que alimentar.
Mi marido ya trabaja demasiado duro.
No podemos abrirte nuestra casa ahora.
Vuelve a intentarlo más tarde, pequeño, o encuentra un mejor lugar.
Vete en paz ahora, vete en paz. "