El énfasis de la primera lectura y del Evangelio de este fin de semana en el perdón de los pecados sugiere, por supuesto, que al hablar de la misericordia de Dios, mencionemos que la Iglesia extiende esa misericordia a todos aquellos que han estado involucrados en un aborto.
En Evangelium Vitae, la encíclica del Papa Juan Pablo II, “El Evangelio de la Vida”, en el número 99, él se dirige directamente a quienes han tenido abortos. Esto es lo que dice:
Una reflexión especial quisiera tener para vosotras, mujeres que habéis recurrido al aborto. La Iglesia sabe cuántos condicionamientos pueden haber influido en vuestra decisión, y no duda de que en muchos casos se ha tratado de una decisión dolorosa e incluso dramática. Probablemente la herida aún no ha cicatrizado en vuestro interior. Es verdad que lo sucedido fue y sigue siendo profundamente injusto. Sin embargo, no os dejéis vencer por el desánimo y no abandonéis la esperanza. Antes bien, comprended lo ocurrido e interpretadlo en su verdad. Si aún no lo habéis hecho, abríos con humildad y confianza al arrepentimiento: el Padre de toda misericordia os espera para ofreceros su perdón y su paz en el sacramento de la Reconciliación. Podéis confiar con esperanza a vuestro hijo a este mismo Padre y a su misericordia. Ayudadas por el consejo y la cercanía de personas amigas y competentes, podréis estar con vuestro doloroso testimonio entre los defensores más elocuentes del derecho de todos a la vida. Por medio de vuestro compromiso por la vida, coronado eventualmente con el nacimiento de nuevas criaturas y expresado con la acogida y la atención hacia quien está más necesitado de cercanía, seréis artífices de un nuevo modo de mirar la vida del hombre.
Esas poderosas palabras de consuelo van acompañadas por las voces de la Campaña de Silent No More, en la que hombres y mujeres que han perdido hijos en abortos, ahora se lamentan por esos hijos.
Cuando los miembros de esta campaña se reúnen para compartir sus testimonios en público, la misericordia de Dios brilla poderosamente sobre la comunidad local.
En la segunda lectura de hoy, leemos que Jesús es el “Sí” a todas las promesas de Dios. “Sí” es un poderoso tema provida. “Sí” es lo que Jesús le dice a la vida humana y en ese “Sí”, nosotros encontramos la fuerza para también decir “Sí”.
Por otro lado, el aborto es el “No” al plan de Dios. El aborto es, por definición, una negación de las promesas que Dios hace a todos los que Él crea.