Ex. 32:7-11, 13-14
1 Tm 1:12-17
Lc. 15:1-32 o 15:1-10
Ve este vídeo con ideas para homilías pero vida: https://youtu.be/MteRTuElE4I
Las Lecturas para éste Domingo proclaman todas el poder y profundidad de la Misericordia de Dios. El Evangelio presenta tres analogías para el comportamiento misericordioso de Dios Padre; la primera lectura muestra un ejemplo de esa misericordia hacia todo un pueblo; la segunda lectura muestra un ejemplo de ella hacia un solo individuo.
Esta es una oportunidad para señalar que el Evangelio de la Vida es un Evangelio de la Misericordia. La Misericordia en realidad comienza con la libre elección de Dios de crearnos. Nosotros no pedimos ni nos ganamos nuestras vidas; y no obstante Dios decidió hacer uso de su infinita Misericordia y darnos lo que nosotros no merecimos (y nunca podremos) merecer. Él tuvo a bien rescatarnos de la nada en que nos hallábamos, y nos trajo a la existencia en su divino Amor. La Misericordia es siempre un llamado a la Vida; y por lo mismo, la destrucción de la Vida en cualquier forma, es una contradicción y contravención directa de la Divina Misericordia.
Este fin de semana es una excelente oportunidad para proclamar la Misericordia de Dios, incluso de cara a la continua tragedia del aborto. La Campaña de Conciencia Ya no más Silencio (www.SilentNoMore.com) , un proyecto conjunto de Sacerdotes por la Vida y Anglicanos por La Vida, es esencialmente una proclamación de Misericordia. Las mujeres y hombres que han abortado sus hijos y encuentran la sanación de Cristo, luego proclaman Su Misericordia de forma pública, en reuniones, púlpitos, legislaturas, en los medios de comunicación, etc.
Algunos de los testimonios de éstos hombres y mujeres pueden ser leídos, escuchados y vistos en un website, y muchos de éstos individuos estarían dispuestos a compartir sus testimonios desde el púlpito, si fuesen invitados a compartir brevemente su historia, por ejemplo, después de la comunión. Algunos pueden por ejemplo estar disponibles, incluso para éste fin de semana. Simplemente consulten con la campaña en el website.
Predicar en éste tema nos brinda la importante oportunidad de advertir frente a la presunción, así como hacer distinción entre Misericordia y permisividad. Ni las personas de Dios en la antigüedad, ni Pablo, ni el Hijo Pródigo, recibieron jamás la licencia de cometer mal alguno, ni antes ni después de ser perdonados. Si el pecado fuera trivial, la Misericordia de Dios sería inocua y vacía de sentido. Algunos dirán, de cara a la tentación de cometer un aborto (o de cometer cualquier otro pecado), “Bien, Dios es misericordioso, Él comprenderá”. Lo que Él comprende es que el pecado nos destruye, y que la gracia nos puede preservar del pecado y de sus consecuencias en primer lugar. La Promesa de la Misericordia de Dios nunca puede ser secuestrada ni tornada en una ocasión de pecado. La Misericordia sucede al arrepentimiento, no lo reemplaza.