4º domingo de tiempo ordinario
- Ciclo C
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Intercesiones Generales:
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Celebrante: Dios nos conocía y sabía nuestras necesidades, antes de que naciéramos. Por lo tanto, oremos con gran confianza. Diácono/Lector: Que los nombrados en la Iglesia para proclamar la palabra de Dios puedan encontrar corazones y mentes abiertas en aquellos que los escuchan, oremos al Señor... Que los líderes de gobiernos puedan tener los dones de fe, esperanza y amor, para reconocer a Dios y ser servidores del pueblo que gobiernan, oremos al Señor... Que Dios, que conoce y nos ama desde el vientre, inspire y sostenga nuestro trabajo para eliminar el aborto y las condiciones que conducen a él, roguemos al Señor... Que nuestros jóvenes puedan aprender los caminos del Señor y se conviertan en fieles discípulos de Cristo, y que nuestras escuelas Católicas puedan ser cada día más efectivas en esa misión,…Roguemos al Señor… Que aquellos que han muerto sean acogidos en la alegría de la vida eterna, roguemos al Señor... Celebrante:
Padre,
Al responder a nuestras súplicas,
Danos la fe y la esperanza que necesitamos en esta vida,
Y sobre todo permítenos crecer en tu amor que dura para siempre.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.
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Adiciones para el boletín: |
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Aun estando por su naturaleza al servicio de la vida, las profesiones sanitarias se ven inducidas a veces a no respetar la vida misma. En cambio, como nos recuerda la encíclica Caritas in veritate, «la apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo». No hay verdadero desarrollo sin esta apertura a la vida. «Si se pierde la sensibilidad personal y social para acoger una nueva vida, también se marchitan otras formas de acogida provechosas para la vida social. La acogida de la vida forja las energías morales y capacita para la ayuda recíproca» (n. 28). La situación paradójica se ve en el hecho de que, mientras se atribuyen a la persona nuevos derechos, a veces incluso presuntos derechos, no siempre se tutela la vida como valor primario y derecho primordial de cada hombre. El fin último de la actuación médica sigue siendo siempre la defensa y la promoción de la vida. DISCURSO DEL SANTO PADRE FRANCISCO A LOS PARTICIPANTES EN LA CONFERENCIA ORGANIZADA POR LA FEDERACIÓN INTERNACIONAL DE LAS ASOCIACIONES MÉDICAS CATÓLICAS, Viernes 20 de septiembre de 2013
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| Puntos sugeridos para la homilía dominical: |
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Jer 1:4-5. 17-19
1 Cor 12:31-13:13 o 13:4-13
LC 4:21-30 https://youtu.be/Zl_ghzVkeq0 Ser una persona a favor de la vida viviendo en medio de una cultura de la muerte requiere las lecciones de la primera lectura y el Evangelio con respecto a lo que se enfrenta a un profeta de hoy. Somos todos profetas por nuestro bautismo y por lo tanto compartimos tanto las bendiciones y las cargas de esa misma vocación. Somos bendecidos en que tenemos y sabemos con certeza la palabra y voluntad de Dios referente a la santidad de la vida. La carga que tenemos es que debemos hablar de esa palabra – de hecho, proclamar, entre personas que no necesariamente quieren escucharlo. La lección de estas lecturas es que (a) debemos esperar oposición, no sorprendernos de eso y (b) no debemos medir el éxito de la misión profética por lo bien que seamos aceptados, pero más bien por la fidelidad y amor al realizar la misión confiada a nosotros. La postura profética que tomamos en nombre de la vida no es sólo una postura de ejemplo, pero también de palabra. El buen ejemplo que damos a veces debe ser explicado. El Papa Pablo VI, (que ahora es un santo canonizado), en su documento histórico "Evangelii Nuntiandi" (sobre la evangelización en el mundo moderno) enfatizó esto cuando explicó que el testimonio de vida a veces debe ser acompañado y explicado por la palabra de vida. Nuestra gente necesita nuestro aliento, así como herramientas concretas, para poder explicar su posición pro-vida. La segunda lectura, por supuesto, proporciona una lección completa en sí misma sobre el significado del amor. El movimiento pro-vida es un movimiento de amor. Se puede resumir como un movimiento que se opone al hecho de que el feto sea excluido del requisito más básico del amor (es decir, la protección de la vida), y que le ama intensamente con el fin de compensar la falta de amor que reciben de los demás. El amor ultimadamente, dice, "Yo me sacrifico por el bien del otro". Aborto dice, "Sacrifico al otro por mi propio bien."
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